lunes, 27 de diciembre de 2010

LA ESTRELLA DE BELÉN

Hace dos años, al comenzar el mes de Diciembre compramos un pequeño nacimiento. Se trataba de un "Belén" sencillo, que a nuestro hijo le gustó mucho al verlo y de rasgos infantiles. Tenía de todo: el Misterio, los pastores, los reyes, los animalitos.... pero le faltaba una cosa: La estrella de Belén. Esa estrella anunciadora del nacimiento de Cristo, que guió a los Magos de Oriente y a los pastores al pobre portalito donde comenzó nuestra Redención.

Nos pusimos "manos a la obra" para concluir nuestro Belén.

Mi mujer la buscó al día siguiente por distintas tiendas y comercios. Numerosos eran los adornos navideños que buscó y rebuscó. Enmcontró bolas, ángeles, paquetitos, renos, muñecos de nieves, cascabeles, "papanoeles" y arbolitos de todos los colores y "brillos" posibles. Encontró estrellas doradas, rojas, plateadas, color miel, color madera, huecas, troqueladas, gruesas, finas, y de todos los tamaños posibles, pero no había por ninguna parte rastro alguno de esa estrella dorada o plateada con cola que todos conocemos como "la estrella de Belén".

Al final, aburrida, tuvo que comprar una estrella de cinco puntas con los filos dorados que se asemejaba a aquella, pero que no tenía la característica estela.

Nuestro hijo Ángel, que entonces sólo tenía tres añitos, al verla nos dijo: "esa no....esa no es la estrella de Belén". Y no quiso que la pusieramos sobre el portalito.

Así en los días siguientes, buscamos por varias tiendas, de decoración y de las llamadas "todo a 100" (ahora "los chinos") la estrella de Belén.

Y al final, casi cuando nos íbamos a rendir, en una pequeña tiendecilla escondida, la encontramos. Se trataba de una estrella de cinco puntas con cola, hecha de corcho blanco endeble y mal acabada. Sin duda era la "menos agraciada" (digámoslo así) y la más pobretona de todas las que habíamos visto durante esos días. Pero al verla nuestro hijo rompió de alegría como con ninguna y nos dijo "esa sí".


Así es la Navidad, así es la auténtica estrella que nos guía a Jesús estos días. Pobre en apariencia, pero rica por dentro. LLena de autenticidad por el fondo, no por las formas.


Este año un Centro Comercial de nuestra Área Metropolitana, se anunciaba, junto a un dibujo de la cara de San José, con este lema: "La verdadera Navidad está aquí". Claro, uno pensará, "con esa imagen y ese lema, al fín un lugar donde encontrar la aútentica felicidad de la Navidad". Y algunos se "encandilarán" con esta falsa estrella de Navidad. Pero al final, si uno se pasa por allí, verá más de lo mismo. La mentira de todas las Navidades. El comprar por comprar. Regalar para ser felices, comprar para ser felices, recibir regalos para ser felices, gastar dinero para ser felices. ¿Es esta la "verdadera Navidad" como nos dice su publicidad, o no es más que la mentira de todos los años?.


Me sorprende la publicidad de otro Centro Comercial: "Regala Navidad". Y me sorprende porque si todos regalaramos nada más que "Navidad", los Centros Comerciales estarían vacíos. Porque regalaríamos servicio, humildad, caridad, paz, amor, amistad, desprendimiento.....

Caemos en el "aparentar" y el "exceso". Aparentar y exceso en el vestir, aparentar y exceso en el comprar, aparentar y exceso en el comer y el beber..... Cuando en estos dias descubrimos la pobreza del Niño Dios, no nos dejamos cautivar por su humildad. Dios que lo tiene todo, nace sin nada. Y todos caemos en esta vulgaridad del "aparentar" y el "exceso".

La Navidad está en los demás. No en que hagamos las cosas como los demás. La Navidad está dentro de mí, no en lo que "meto dentro de mí".


He pasado una Nochebuena preciosa con mi familia y puedo decir que lo de menos fue lo que comimos (aunque estaba todo delicioso y buenísimo). Y puedo decir que lo menos importante de esta Nochevieja, que la pasaré con mis compadres, ahijados y unos amigos, será lo que comamos o bebamos, lo que gastemos o donde estemos, sino el encuentro familiar entre todos. El estar juntos. La sinceridad del encuentro. La alegría de pasar estos días juntos.


Porque la felicidad, esta Navidad, la podemos buscar en muchos sitios: en las compras, en las comidas, en los cantos, en las cosas caras, en los regalos, en las fiestas, en el ocio.....pero todas esas son estrellas accesorias. Estrellas sin lugar a dudas mucho más atractivas a los sentidos que la pobre estrella de Belén, pero estrellas que no nos conducen a la autenticidad de estos días, sino a una Navidad vacía, que nos deja frios por dentro si no están al calor del amor de Cristo. Son estrellas que parecen de Navidad pero acaban llevando nuestro corazón no al amor del Niño Jesús, sino al vacío del mundo material. Falsas estrellas que al final conducen a muchas personas a acabar odiando la Navidad. Estrellas que si no tienen en medio a Cristo, tienen un brillo pasajero. Un brillo falso, para una felicidad falsa.

Una fiesta con Cristo en medio es una gran fiesta. Un regalo con amor es una regalo lleno de Cristo. Pero la Navidad sin Cristo no es más que eso. Un montón de luces y estrellas que parpadean y no nos dejan ver la auténtica LUZ.

La auténtica estrella es muy facil y muy dificil de encontrar al mismo tiempo. Porque hay que saber donde está y donde no está. Tenemos que ser como los Magos de Oriente, que pusieron todo su empeño en localizarla por todos los medios y esperando el momento oportuno, porque sabían que les conducirían al Rey de reyes. Hay que buscarla en nuestro interior y en el amor a los demás. Sólo de esta forma se dejará ver, y entonces será facil seguirla hasta Jesús.

A veces no la vemos hasta que, como a los pastores, se nos acercan "ángeles" que nos ayudan a caminar en el sentido correcto. Pero para eso hay que poner todo el empeño en ser humildes, abiertos al amor de Dios y sencillos de espíritu.


Que el dinero, que "el brillo de las cosas" no nos engañe, no nos deje ver el brillo auténtico de la Estrella de Belén.


La estrella de Belén está al alcance de todos, a la vista de todo el mundo.....¿Te has puesto ya a buscarla esta Navidad?


Búscala, te guiará al encuentro de una Navidad como nunca has vivido.



jueves, 23 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD

"y acontece, que en una época en que todos los hombres quieren ser dioses, viene DIOS y se hace hombre"


TE DESEO,

A TÍ Y A LOS TUYOS ,
DE TODO CORAZÓN,
UNA MUY FELIZ NAVIDAD.
QUE EL NIÑO DIOS QUE NACE, OS COLME DE TODA CLASE DE BENDICIONES Y OS REGALE UN AÑO 2011 COLMADO DE FELICIDAD.
QUE EL AUTÉNTICO ESPÍRITU DE LA NAVIDAD REINE EN TU HOGAR Y NAZCA CRISTO EN TU CORAZÓN Y EN EL DE TODOS LOS QUE TE RODEAN.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!


lunes, 20 de diciembre de 2010

ONCE MANDAMIENTOS (y II)

(Sigue de "Once Mandamientos (I)", publicado el día 09/12/2010)
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Quiero concluir en esta entrada con la reflexión que hace Santo Tomás sobre por qué en los mandamientos se incluye el precepto de amar a los padres, pero no el de amar a los hijos y esposa.


Cuando los fariseos le preguntan a Cristo "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?" Jesús le responde que el primer y más grande mandamiento es amar a Dios con todas las fuerzas y que "el segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

Ese "como a tí mismo" indica esto de lo que estoy hablando. Se supone que el amor más "sentido" que recibimos es el nuestro propio. El amor natural que tenemos a nuestra propia existencia y a la de nuestra progenie y nuestro conyuge. Amar al prójimo como a uno mismo es amarlo de manera radical, pura, perfecta e inmarcesible. Es amarlo hasta el extremo. Es encontrarme en él. Verme reflejado en él.


Como comentaba en la primera parte de esta reflexión, Santo Tomás distingue entre el "amor natural" o primario y el "amor electivo", es decir, aquel que brindamos o no en el uso de nuestra libertad.


Por eso, como Sto. Tomás nos explica, no hace falta este décimo primer mandamiento.


Yo, como ya dije en mi entrada de Octubre "La mirada de un padre", entiendo el amor a un hijo como algo más sencillo en cómo brota del corazón, como un manantial que mana libremente hacia el hijo, y que se convierte en un gran caudal de emociones, de sentimientos, de acciones ,de responsabilidad, de afecto entrañable y de compromiso hacia ellos.

¿Cómo explicar el amor a un hijo? Es algo imposible de explicar y a veces de razonar. Amar a un hijo es tan sencillo que todas estas disertaciones teológicas, se entienden rapidamente con sólo mirar a un hijo. Y es que cuando miras a tus hijos dices. ¿Cómo no amarlos? ¿Para qué un mandamiento que me marque algo que brota de mi corazón sin esforzarme? Amar a un hijo es tan natural, tan sencillo, que el pensar en lo contrario se considera como una navegación contracorriente en un viaje imposible.
Coger en brazos a un hijo, sentarse junto a él, compartir sus juegos, contestar sus dudas, abrazarlo a la entrada del cole, taparle antes de dormir, descubrir en sus ojos la ilusión de la Navidad, tocar un tambor imaginario a su lado junto a una procesión de Semana Santa, reirse con él, apretar su mano a escuchar un cohete, hacerle una foto mientras sopla las velas de la tarta....todas estas y tantas otros momentos dulces, amargos, alegres y enojosos, describen a la perfección todo esto, que de forma tan extraordinaria intenta explicarnos Santo Tomás en sus famosas "cuestio" . Tener un hijo es quererlo, y entenderlo todo. Y a la vez no entender nada.

Porque ser padre o madre es entregarse, a veces hasta límites en los que uno mismo se sorprende de verse. Es aquello que tantas veces nos han dicho de "quien te ha visto y quien te ve". Toda disertación teorico-teológica, se queda pequeña ante la grandeza del amor. Pero es cierto que a aquellos padres que no están dispuestos a entregarse desde el cariño y el amor al hijo por el hecho de ser él mismo, habría que recordarles sus obligaciónes paternas, el amor natural, que al menos los amen a través del amor que se tienen a sí mismos, pues son parte de ellos.

En estas semanas pasadas, dos terribles noticias han llegado a todos los medios de comunicación. Dos sucesos que rompen todo tipo de lógica humana y de sensibilidad natural. La primera de ellas decía que "Agentes de la Policía Nacional han detenido a una pareja como presuntos autores de un delito de abandono de menor después de que los policías rescatasen al hijo de la pareja, de 6 años de edad, del interior del vehículo familiar, en el que le dejaron para irse de copas. Los agentes, que patrullaban la zona, encontraron al menor llorando, tiritando y con mucho frío dentro del vehículo Los progenitores se marcharon del coche diciendo al niño que se iban con unos amigos a comprarle un regalo. Cuando los policías localizaron a los padres, mostraban "claros signos de embriaguez".Los hechos tuvieron lugar en torno a las 3 de la madrugada del pasado domingo".

De hecho, a través de la matrícula llamaron primero al padre, que negó estar en la ciudad. Después se desmostró que además de mentir cruelmente al niño, estaban de borrachera mientras el hijo quedaba abandonado en el vehículo sufriendo la soledad, el miedo y el frío.

La otra noticia es todavía más cruel, más inhumana. Es la de la triste historia que se destapó al descubrir los restos de un niño dentro de una maleta en un paraje de Menorca. Reproduzco aquí la noticia: "Mónica Juanatey, de 30 años, madre del menor ha confesado que ahogó a su hijo en la bañera porque se sintió "agobiada" cuando los abuelos se lo mandaron días antes desde Galicia, ya que había ocultado su existencia a su actual pareja.
A sangre fría y "en caliente", la madre sumergió a su hijo en la bañera de casa, metió su cadáver en la maleta y la abandonó en el campo, y cuando su compañero sentimental regresó a casa, Mónica le dijo que su "sobrino" (como así le identificaba) había regresado a Galicia e hizo desde entonces "una vida normal", según la policía.


El nombre casi borrado de César (con la "a" ilegible) y las siglas J.F. en su estuche escolar y la edición del cómic número 28 de Naruto hallados en la maleta guiaron las pesquisas policiales hasta la identidad del menor, cuyo DNI no había sido renovado en Noia (A Coruña), donde había vivido con sus abuelos hasta que, días antes de morir, fue enviado a Mónica para que viviera con ella, que era su madre."

Tengo que reconocer que la dureza de esta historia me puso boca abajo las entrañas. Me imagino a ese hijo, primero abandonado por su madre y "desterrado" a casa de sus abuelos, porque quería vivir su vida. Me imagino después la sensación de sentirse llamado por su propia madre "sobrino", la soledad interior, la pena tan grande por este menosprecio, la ausencia de cariño y humanidad por su propia madre. Y por último esa madre ahogando a su propio hijo en la bañera, en ese momento dulce del baño, y guardando su cuerpo inerte en una maleta, junto con sus tebeos, sus lapices de colorear, su goma de borrar en su estuche escolar, y abandonandolo en el monte, como si se tratara de una de esas películas de terror e infamia.

¿Cómo habrá vivido esa madre con este atroz crimen en la cabeza?
Sólo de pensarlo, y conforme leía la noticia me embargaba una tristeza interior inenarrable.

¿Cómo podían unos padres irse de borrachera y dejar a su hijo encerrado en el coche pasando frío y lleno de miedo hasta altas horas de la madrugada? ¿Cúantas veces habían repetido este hecho o cosas similares? ¿Cómo podía una madre asesinar a su propio hijo vilmente?

Y a estas historias se sumaba días más tarde la de la madre que ahogaba a sus hijos en su casa o la de este domingo, cuando un padre mataba a su hijo de cuatro años de un disparo y luego se suicidaba. Familias desestructuradas y separadas que acaban en tragedia Familiar.

Y también las de los maridos que matan a sus esposas, las de malos tratos al conyuge o hijos, y la de miles de abortos que se cometen por el simple hecho de la comodidad de los padres.


Por lo que pensé, si hoy estuviera aquí Santo Tomás y aquel niño le preguntara la cuestión aquella de "¿Por qué existe el mandamiento de honrar a los padres y no el de cuidar a los hijos?" que hizo a nuestro capellán, y viendo todo esto. ¿No dudaría lo mismo que hizo este o yo mismo?

Aunque claro, - me contesté a mí mismo - aquellos que no le hacen caso a su propia naturaleza, al amor más puro que llevan dentro de sí, a ese amor natural de padre o madre. Si ni a ellos mismos ni a sus propios hijos aman....¿Qué caso le harían a un mandamiento divino?


Ahora, que se acerca la Navidad, descubrimos, por desgracia, que Herodes no fue sólo el fruto de un determinado tiempo.Sino el fruto del egoísmo humano más inhumano. De la perdida absoluta de humanidad. De la perdida de valores. Fruto de un estilo de vida que ha perdido el rumbo y el norte.

martes, 14 de diciembre de 2010

HASTA SIEMPRE, MAESTRO MORENTE

Anoche, al mirar por la ventana empañada de soledad sonora, vi la luna, rota en pedazos de amarguras, que apenas podía hablarme entre tanto desconsuelo. La vi de espaldas, mirando hacia otro lado, con los ojos perdidos en la lágrima que no se atrevía romper la quietud de la noche. No había estrella ni cielo que pudiera consolarla ante su dolor. Tan sólo un tapiz de luto.
La vi de perfil, mirando a otro lado. Con la mirada de aquel que no acaba de creer lo ocurrido. Con la distancia en los ojos de aquel que no escucha lo que le hablan. Con la mirada encontrada en otro encuentro. Con la mirada perdida en otro intento.
La luna, que en Granada siempre mira al Albaycín, miraba anoche a Madrid. Con la mirada perdida en busca de alguien que le dijera que nada de aquello era cierto, que todo era una mala farsa. Que aquel silencio que temblaba en sus oídos de plata no era más que un descanso.
Pero no.
El maestro había muerto.
Se fue con la misma sencillez con la que caminaba por las calles del Albaycín. Con la misma serenidad y humildad con la que te saludaba y charlaba contigo cuando te lo encontrabas en el Campo del Príncipe.
Fue grande no sólo junto al crujío de la guitarra, sino también en el trato humano.
Se va un genio. Aquel que siempre quiso aprender de los genios eternos. Que se acercó y cantó "por" Miguel Hernandez, por Lorca, por San Juan de Cruz y hasta por Cervantes, y que andaba enrredado desde 2008 con Picasso.
Su voz tuve la suerte de escucharla en muchas ocasiones. Esa "voz libre" de la que hoy hablan en todos los sitios. Porque aunque nunca dejó de estar en la roca firme del flamenco puro, su voz siempre fue libre y avanzó por donde el genio y el ingenio le dictó, cabalgando entre lo de siempre y lo nuevo. Entre lo clásico y lo innovador. Por eso fue el gran renovador del flamenco.
Pero ante todo un poeta. Un poeta en el cante y en la voz. En el contenido y en las formas. Un poeta del cante en busca de la lírica que nos regaló con su arte.

Disfruté su cante en varias ocasiones, recuerdo con especial cariño un certamen en el Albaycín, rasgando con su quebrada y áspera voz el terciopelo blanco del aire del barrio. Disfruté escuchandolo en el Zaidín junto a Lagartija Nick en aquel proyecto "Omega" que tantos aplausos y críticas le trajeron. Pero él estaba, como todos los maestros y los genios, por encima de todas las voces, porque sólo le interesaba la voz del flamenco y de la música.
Pero de todas las veces, que lo escuché, sin duda alguna me quedo con dos momentos especiales. Uno, un dia de la cruz de hace muchos años, cuando, cuando apenas quedabamos ya algunos en el patio de las Comendadoras, se cerraron las puertas del compás del convento, sonaron las guitarras, y él acompañado de su familia, se hizo uno más al cante conviertiendose aquel día, en el más mágico y recordado de todos los dias de la Cruz vividos.
Y por supuesto, las veces que lo escuché en Lunes Santo. Le cantaba a la Amargura siempre que su calendario se lo permitía. La mayoría de las veces al regreso. Unas veces sólo, otras con Estrella y otras, como este pasado Lunes Santo, con toda la familia, en lo que fue un momento único, y por desgracia irrepetible.
Me acuerdo a la perfección de aquel faldón cerrado, bajo el paso de la Santísima Amargura, y ese silencio de la calle Santiago roto por su quejío y su saeta rota que penetraba en el alma del mismo cielo del Realejo. La camiseta "empapá" de regreso y el corazón repleto de alma. Y aquella voz, aquella oración sentida, aquel cante bendito que resonaba en las estrechez de Santiago. Alivio del dolor de la vuelta y salmo desnudo a nuestra Señora.

Bendita antífona rasgando la noche frente al muro blanco del convento. Esa voz tamizada, rasgada. Esos quiebros en el quejío que rompían el "sentío". Ese cambio de tono y de ritmo en la saeta y el cante. Ese maestro rezándole a María Santísima de regreso a su casa.
Aquellos momentos, que recuerdo desde el primer año, fueron únicos y, como antes ya decía, por desgracia irrepetibles.
Ayer, en torno a las cinco de la tarde, como los toreros, Enrique, supongo, se paseó por Granada, una última vez más. Rezó un Ave María ante la Amargura y cantó suavemente, junto a la reja comendadora, como tantas veces hizo:
"Madre,
toda madre tiene,
penas y amarguras,
penas y amarguras,
pero la tuya es la mayor"

Luego, subió a su blanco barrio donde después de un rato frente a Él, se santiguó ante el Cristo de la Misericordia y se encomendó para el tránsito. Allí subió a San Nicolás y, de frente a la Alhambra, vio un cielo abierto de ángeles que le condujeron a la presencia del Altísimo.
Lanzó un último beso, de esos que lanzaba con la palma abierta desde el escenario, tocandose el corazón, a sus hijos, a su mujer y su ciudad, y entrando con blanca camisa nueva y se puso de rodillas ante el Padre donde suavemente, como siempre hacía, hasta llegar a la extenuación del sentimiento le cantó un padrenuestro que haría llorar al mismo San Miguel, patrón del Albaycín.


Hasta siempre, Enrique.
Hasta siempre, maestro.

No podremos olvidarnos nunca de tí, porque con nosotros queda tu voz y tu genio de inmortalidad flamenca.

Hasta siempre, Enrique.

Hasta siempre poeta.
Hasta siempre, maestro.


jueves, 9 de diciembre de 2010

ONCE MANDAMIENTOS (I)

El otro día asistí a la charla denominada "Padres del siglo XXI", que hemos organizado en la EFA dentro del ciclo "Matrimonio feliz ¿Cuestión de suerte?", y D. Francisco Sanchiz, capellán de nuestro colegio y ponente de esta charla, nos comentaba una anecdota que le había ocurrido con un niño de comunión. Explicandoles a un grupo de catequesis el 4º mandamiento, "honrarás a tu padre y a tu madre", uno de los niños le comentó: "D. Francisco, creo que falta un mandamiento. Que hay un mandamiento que debería estar también. ¿Porqué no está el mandamiento de amar a los hijos, del mismo modo que está el de amar a los padres" ¡NO ES JUSTO!"
Aquella anecdota provocó en mí también la misma sorpresa que en nuestro capellán.
¡Es cierto! ¿Qué pasa con los hijos? ¿Acaso Dios los deja en un segundo plano al no incluirlos en sus mandatos? ¿No merece su amor estar grabado en piedra con letras de fuego como los otros diez?
Dándole vueltas a todo esto, acabé en manos de Santo Tomás, que tiene recetas para todo.

Así, Tomás de Aquino defiende que no es necesario el precepto en este caso, dado que "es natural que el padre amase una riqueza para sus hijos, pero no al contrario" (Comentario a los Mandamientos). O sea, que está inserto ese amor en la esencia misma de la persona desde el momento mismo de la paternidad/maternidad. Procede del propio amor natural de la persona.

Santo Tomás, define el amor natural como "aquel que deriva del fondo ontológico más íntimo de cualquier realidad existente, personal o infrapersonal." Este amor no sólo es propio del hombre o de los ángeles por su propia naturaleza, sino que también es común en el animal irracional y en realidades de tipo inferior como los vegetales. ¿Cómo entender esto?
El amor natural es el amor a uno mismo. Es un amor "egoísta" que busca la propia existencia, el bien propio, la felicidad personal, la subsistencia. Es el "impulso al mantenimiento del propio ser, que es el bien fundamental de todo lo que existe". Lo que llamamos el instinto de conservación.
Si nos fijamos en el mundo animal, por ejemplo, descubrimos que esta inclinanción a la propia subsistencia y felicidad se refleja también en una necesidad, también instintiva, a defender, cuidar e incluso "educar" a sus deudos, a lo que están unidos a él por lazos de sangre o a su propia "pareja".
Para Tomás de Aquino, "el fundamento del amor natural lo constituye la atracción o afinidad de lo semejante respecto a lo semejante". La esposa es "carne de mi carne y sangre de mi sangre" desde el mismo momento en que Dios bendice nuestra unión en el sacramento del matrimonio, y los hijos son una propia prolongación de cada uno de los esposos. Querer a la esposa o al marido y a los hijos es quererse a uno mismo. Forma parte de ese amor natural, de ese derecho natural que rige nuestra propia existencia.
Otra cosa, como afirma el propio Santo Tomás, es el amor electivo. El que nos hace libres, el que nos hace personas y nos conduce a la autenticidad. Este amor es el propio del ser humano, el que nos distingue de las "bestias", de las plantas y otros seres inanimados. El que se dirige al prójimo y a Dios. El que elegimos dar a los demás. Es sobre este amor sobre el que se dirigen los preceptos del decalogo, a los que se dirigen los mandamientos.
No hace falta regular el amor a uno mismo. No existe ningún mandamiento que ordene que nos amemos a nosotros mismos, porque eso es inherente a nuestra propia naturaleza. Y del mismo modo no existe el mandamiento de amar a nuestra mujer o nuestros hijos, porque es "contra natura" el no hacerlo.
En nuestros hijos y esposa/o nos encontramos a nosotros mismos y nuestra propia realización. Y en ellos enlazamos ese amor básico o natural, como denomina Santo Tomás de Aquino, pero también ese amor "desprendido" o electivo que considera al hijo persona en sí mismo, prójimo en al que favorecemos y amamos de forma radical por delante de nostros mismos.

Este amor electivo, además nos llama a educarlo "movidos por un auténtico amor hacia el hijo por sí mismo" esforzandonos "por descubrir cuál es, en concreto, el proyecto perfectivo que lo colma —a él, en su calidad irrepetible— como persona." Y esto nos hace olvidar nuestro propio yo, nuestro propio ser.
Como dice Sto. Tomás, "los hijos componen el bien común de los cónyuges. Cuando marido y mujer dirigen hacia la prole una mirada conjunta, descubren en ella —en su descendencia— a la persona del cónyuge y se vislumbran a sí mismos".
El propio Santo Tomás, con respecto a esto, y a la imagen de Dios en la familia y a la imagen de Dios que es la familia, afirma tajantemente que "Dios no podía ser sino Trino: dos Personas divinas no resultarían «suficientes»."

Los mandamientos de Dios se dirigen a ese amor electivo, como decía antes, con respecto al prójimo y al propio Dios. Pero no tienen como destino el amor natural, el que redunda en nosotros mismos y lo que es innato a nosotros, como los hijos. No hace falta. Dios no nos manda alimentarnos, respirar, buscar el propio sustento o promoción, nuestra o de nuestros hijos, porque lo contrario sería antinatural.

En los "Mandamientos comentados" de Santo Tomás, este indica, las tres cosas que en base a la ley natural administran y suministran los padres a los hijos:

"En efecto, tres cosas dan los padres al hijo:
Primero, el sostén en cuanto al ser. "Honra a tu padre, y no olvides los gemidos de tu madre. Recuerda que sin ellos tú no habrías nacido".Eccli 7, 29 En segundo lugar, el alimento o mantenimiento en cuanto sea necesario para la vida. En efecto, desnudo entra el hijo en este mundo, como se dice en Job 1,21; pero sus padres lo sustentan. En tercer lugar la enseñanza. Hebr 12, 9: "Hemos tenido a nuestros padres carnales para educarnos". Eccli 7, 25: "¿Tienes hijos? Instrúyelos". Los padres deben dar a sus hijos dos enseñanzas, porque, como se dice en Prov 22, 6, "Instruye al niño en su camino, que aun de viejo no se apartará de él"; y en Lamentaciones de Jeremías 3, 27: "Bueno es que el hombre soporte el yugo desde la mocedad". Y estas son las enseñanzas de Tobías a su hijo (Tobías IV), a saber: "el temor de Dios y la abstención de todo pecado". Lo cual es contra aquellos que se deleitan con las maldades de sus hijos. Pero, como se dice en Sab 4, 6: "Todos los hijos que nacen de padres inicuos son contra sus padres testigos de su iniquidad""
Y estas tres cosas, sin estar en el decálogo, son las tres principales obligaciones que encontramos en la Palabra de Dios de los padres con respecto a sus hijos. Tres cosas básicas, si tenemos en cuenta lo ya dicho: que el hombre se encuentra a sí mismo en su conyuge y sus hijos, y que al amarlos a ellos de forma perfecta, de forma perfecta se está amando a sí mismo.
(Sigue...)

lunes, 22 de noviembre de 2010

La sonrisa para Dios

Ayer, en el Simposio de Jaén, tuve la oportunidad de conocer a dos personas que me asombraron por su forma de ser y su compromiso cristiano.
El primero de ellos es Diego Poole. Estuve sentado en su misma mesa a la hora del almuerzo y tuve la oportunidad de compartir una agradable conversación con él y con otros de los comensales. Diego es profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Tiene realizados diversos trabajos sobre Derecho Natural, y acaba de publicar el libro "Qué es el relativismo" con ediciones Palabra. Se trata de un hombre sencillo, amable y con las ideas claras. Hablamos tranquilamente de temas profesionales, de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, de la EFA, de la Sierra de Lozoya y de otras cosas afablemente, junto con el resto de comensales.
Una vez concluido el buen (y copioso) almuerzo, nos dispusimos a volver al auditorio, para seguir con las ponencias de la tarde. Tras la presentación de la última película de Roland Joffé, "There be Dragons" que hizo la productora para todos los que allí nos encontrábamos, se dio paso a la mesa redonda: "Testimonios", que precedía a la última ponencia. Allí iban a hablar tres personas sobre su experiencia cristiana en el día a día. Cual fue mi sorpresa cuando Diego Pool subió a la mesa. Tras la emocionante intervención de la pintora Marieta Quesada, en la que nos expresó cómo la confianza en la providencia divina ha marcado su vida personal y profesional, comenzó la intervención de Diego Pool.
Diego era el famoso payaso Japo que había hecho reir, ¡y de qué manera!, a Juan Pablo II durante siete años consecutivos en el marco de una audiencia para el Congreso Universitario UNIV, que se tiene todos los años en Roma en Semana Santa.
El caso es que mientras estudiaba Derecho, se ganaba unas pesetillas haciendo de payaso, y una vez le propusieron que actuaran en esta audiencia. Así ocurrió. Tanto gustó su intervención que se repitió año tras año. Nos relató los nervios antes de cada función, y cómo estos nervios le llegaron a poner tan enfermo que se tiró hasta una semana con fiebre en la cama, en Roma, antes de su representación.
Pero como lo mejor era verlo, nos pusieron las imágenes de sus actuaciones, que nos mostraban de nuevo el lado más humano de este Papa que va con el turbo puesto camino de los altares. Aquí dejo también yo estas imágenes. No dejeis de verlas, dado que merecen mucho la pena.


Tras su intervención llegó el turno de Santiago Rodriguez, Santi Rodriguez, el frutero de "7 vidas", con el que tanto nos reímos y nos seguimos riendo en sus apariciones televisivas.
Santiago Rodriguez se declaró un católico activo y prácticante, y nos narró como esta circunstancia le ha cerrado muchas puertas de un mundo, el artístico, hostil al cristianismo (al menos en apariencia), aunque como él mismo dice "esas puertas no las quiero para nada". Un hombre valiente.
Comentó como tras grabar un video que circula por internet cuando asistió hace dos años al IV Simposio "La dimensión social de las enseñanzas de San Josémaría", muchos "compañeros" de profesión y productores empezaron a "mirarle mal" (cosa que a él le importa poco) y a decirle aquello de "Santi, a tí eso no te pega".
Este humorista nacido en Málaga, pero que a los cuatro años se trasladó a Jaén, convirtiendose en jiennese de corazón y alma, está casado y es padre de dos niñas, y un colaborador asiduo de numerosas obras sociales, entre ellas de la Asociación de Sindrome de Down de Jaén, a la que ayuda en lo que puede, y se presta para todo tipo de contribución, ya sea con su arte o con su tiempo. Lo que más valora es la coherencia, dado que eso es lo que van a ver sus hijas, y ha visto como lo han quitado de una serie de una determinada cadena, porque no quiso hacer burla expresa de una imagen de Monseñor Rouco Valera. "A esta gente hay que enseñarles mucho sobre la tolerancia. Hay que pedir por ellos y ayudarles". Ya se sabe, que si no eres del "club de la ceja" este mundillo te discrimina. Es una alegría ver gente comprometida como él en este mundo.
Contaba que muchos de sus compañeros le han dado las gracias por ser valiente y declarar públicamente lo que es y lo que vive. Que muchos de ellos harían lo mismo pero les puede el miedo a quedarse sin trabajo. Es una pena que escuchemos estas cosas, porque se supone que estamos en un país democrático con libertad de pensamiento, opinión y religión. ¿No? Mucha hipocresía progre.
Dejó un par de frases lapidarias como que "algunos creen que los VALORES son solo acciones de Bolsa" o una que siempre le dice su madre: "Que la razón no te la da ni te la quita nadie, que se tiene o no se tiene", y que por eso nunca se deja amilanar por aquellos que quieren "quitarsela".
Aquí podemos leer una entrevista a este humorista que nos habla de todo esto.
En fin. Dos experiencias reconfortantes cuya sonrisa nos habla de Dios.
Dos hombres comprometidos cuya sonrisa es para Dios.


lunes, 8 de noviembre de 2010

BIENVENIDO, BENEDICTO.

"Bene (por Benedicto), vidi, vinci". Con esta frase la prensa británica resumía la visita del Papa a las islas británicas. Se trataba de una visita duramente criticada por algunos sectores, que, al escuchar a Su Santidad, cayeron rendidos ante esta mente tan lúcida y coherente. Aquellos que le criticaron y que dudaban de su presencia en el Reino Unido, al escucharle con la mente abierta dejaron caer sus prejuicios e, independientemente de sus creencias personales, se encontraron frente a un hombre que hablaba de Dios, y que llevaba un mensaje de paz y esperanza que no iba contra nadie. Un Papa que sufría ante determinados hechos cometidos a nivel individual por miembros de la Iglesia, pero que traía un mensaje de salvación revelador que llenaba de grandeza los corazones.
Pero claro, esta "oposición inglesa", por denominarla de algún modo, tiene una capacidad de escucha y una grandeza de miras de la que carece parte de nuestra izquierda (no toda, quizás hable de un sector no mayoritario).
Aquí se encendían hogueras, se alzaban clamores de tambores y se afilaban las lanzas ante la visita del sucesor de Pedro. Con la excusa de la financiación pública se disparaban condenas y sartas de disparates que llenaban periódicos, ondas y pulgadas televisivas. En algunos balcones colocan el "yo no te espero", y de forma directa, unos (los más sinceros) e indirecta otros (los más cobardes), sancionaban la visita de un hombre que venía a España a visitar a su comunidad y a regalarnos con su mensaje de amor a Dios y los hermanos, en dos lugares emblemáticos para católicos, cristianos y ciudadanos del mundo.
Pero estos catetos ideológicos no se daban cuenta de la trascendencia de una visita como esta. No sólo de la espiritual que es evidente, sino de la trascendencia mediática que tiene para una ciudad como Santiago o Barcelona y para toda España a nivel internacional (Antena 3 indicaba en su edición la noche del domingo que más de dos mil periodistas acreditados han cubrido la noticia y que más de 150 millones de espectadores han visto la consagración de la ya Basílica de la Sagrada Familia en todo el mundo) (No está mal para ser una misa ¿no?).
Barcelona, esa ciudad cosmopolita que fue imagen de modernidad y de apertura, se ha convertido en un lugar capital del sectarismo, del catetismo nacionalista y de la intransigencia contra otras culturas como la propia española. Un lugar de ha dejado de ser lo que era por culpa de unos políticos fanáticos que ha imprimido en ella una negativa imagen de discriminación y sectarismo contra todo lo que no sea "catalán". Esta imagen el Papa ha conseguido romperla en una visita de 24 horas, y nos ha mostrado un templo cumbre del arte moderno, que como todo lo católico es de todos y para todos.
Carcajadas me producían las declaraciones de un político de ERC (no recuerdo su nombre, porque lo vi en el telediario y no me quedé con él), que decía que "el Papa viene a apropiarse de este símbolo catalán (en alusión a la Sagrada Familia) y a monopolizar la imagen de Gaudí en favor de la Iglesia". Jajajaja. Como si la Sagrada Familia se hubiera construido para ser un auditorio donde estos politico-parlantes de pacotilla pudieran dar mítines independentistas o se celebraran conciertos de rock. No la ignorancia, sino la estupidez asumida como argumento, les impide ver que esta obra cumbre es una iglesia destinada al culto, y que el Camino de Santiago es algo más que un camino cultural, más que un recorrido de senderistas.
Cuanto les duele a estos laicistas radicales que este glorioso templo que se eleva al cielo como una oración, sea una basílica católica, creada y concebida por Antonio Gaudí, un profundo católico, que por vivir su fe con absoluto compromiso hasta el final de sus dias, está en proceso de beatificación.
Benedicto XVI comenzó su visita afirmando que a pesar de este laicismo beligerante que vive España, la fe debe buscar el encuentro y no el enfrentamiento entre lo laico y lo religioso.
Todos estos se quedaron con la primera parte del mensaje, no el de la busqueda del encuentro, y dijeron que era un insulto al laicismo.
A estos que tanto se llena la boca y se le vacía el bolsillo con la supuesta Alianza de Civilizaciones, bien podrían empezar dando un ejemplo de encuentro con la principal de ellas, con la cristiana.
Delirante era la portada del diario Público del domingo. Su titular lo decía todo: "El Papa viene en son de guerra", como si se tratara de una película de indios y de vaqueros (no se yo quien hace más el indio en esta historia)(bueno, sí que los sé). Y desternillante la foto que la acompañaba. Todo un ejemplo de lo folletinesco que es este periodico panfletista al servicio de un lobbie. Habían llevado a una pareja homosexual a una calle por donde pasaba la comitiva, y justo cuando pasaba el Papa le habían dicho que se besara para salir en la portada de este "diario" con un pie que decía "una pareja gay se besa al paso de la comitiva del Papa". Menudo rigor periodistico. Y yo me pregunto, ¿quien busca provocar y confrontar? Menos mal que el que tenga dos dedos de frente se reirá un rato y seguirá dedicando las páginas de este diario a limpiar cristales de coches y cosas de esas.
Como el Papa sólo ha hablado de los valores del amor, del Evangelio, de la familia y de la vida, se han tenido que esconder en algo en lo que los políticos siempre están muy obsesionados: las cifras.
Despues de hacer el ridículo con una manifestación en el centro de Barcelona contra la visita de Benedicto XVI que no llegó a los mil participantes (tan solo en la despedida al Papa en el aeropuerto había 1.500 personas), critican que en Santiago de Compostela no se llegara a la cifra de los 200.000 y que en Barcelona el Papa congregara a más de 500.000 personas en los actos que ha presidido. Ustedes me lo explicarán, porque yo no lo entiendo.
Es cierto que este Papa es menos "mediático" que Juan Pablo II, pero la verdad es que el Papa con su visita no buscaba cifras, a pesar de que no sólo muchísimos católicos se han congregado a verle, sino que su visita a reunido a millones de personas frente al televisor en España y el mundo.
Pero el Papa no ha venido a congregar a gente, sino a ser peregrino en esta tierra, en esta católica España, le pese a quien le pese.
Porque el dia que quieran hablamos de cifras, de católicos practicantes y de afiliados a partidos y sindicatos y todo eso. De que obras son razones y obras de caridad las que hace la Iglesia y no tanta verborrea de discurso social de algunos.
Benedicto XVI ha cerrado su estancia en España, precisamente en un centro de asistencia social de la Iglesia de los millones que hay repartidos por todo el mundo. Y allí ha vuelto a hablar en positivo, del amor, de la esperanza y del valor de la vida.
Nuestra "oposición laicista" ha vuelto a demostrar cuan cargada está de catetismo ideológico y que lejos está del laicismo británico y norteeuropeo. Ha vuelto a demostrar su bajeza intelectual ante los de aquel país que sí escucharon el mensaje de Benedicto XVI y se "quitaron el sombrero" ante la anchura de miras de nuestro Papa, independientemente de que comulgaran o no con su ideología. Aquí se han limitado a oponerse, incluso con violencia como la CGT en Cataluña, antes, durante y despues, a taparse los oidos y escuchar lo que tan sólo le dejaban escuchar sus "mentores" y a seguir en su "guerra laicista" a todo lo que suene a católico. Y este sector de nuestra sociedad, a diferencia del inglés y del tantos otros países donde no han podido menos que alabar las virtudes de este Papa en el que tan pocos creían al ser nombrado, no ha vuelto a estar "a la altura". Tan sólo hay que ver a nuestro presidente, que como indicaba algún diario hoy, ha salido corriendo a Afganistán. Un lugar que curiosamente no había visitado en cinco años, ha sido su escondite ante esta importante visita para España. Una muestra más de su falta de saber estar y un nuevo patinazo. Él sabrá. Ellos verán.
El día de "Todos los Santos" escuchabamos en el Evangelio de la Eucaristía aquello de "Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa". Eso es signo de que estamos en buen camino, de que las cosas se están haciendo bien, cuando tanto radical rebosa de rabia y de ira contra todo lo que hace la Iglesia. Hace falta un poquito más de cultura en nuestra sociedad, para que algunos entiendan, independientemente de sus creencias o no, el valor de la Iglesia, su papel en la busqueda de unos valores en una sociedad cada vez más descarnada y la defensa a través de la caridad y el amor de la vida, la dignidad humana y la dignidad social.
Precioso me ha parecido el rito de consagración de la basílica de la Sagrada Familia, y muy emotivas las imágenes de todo un Papa en la Catedral de Santiago como un peregrino más, en aquellos lugares y ritos que tan gratos recuerdos llevo en el corazón.
Olvidemonos de aquellos y quedémonos con las imágenes y palabras de este portador de esperanza. Vivamos en el optimismo de los hijos de Cristo y no en este odio visceral de algunos (gracias a Dios no son tantos, pero sí muy ruidosos y medíaticos).
Mientras nos quedamos con las palabras de este mensajero de paz y lo esperamos ansiosamente en las Jornadas Mundiales de la Juventud de este verano, que de nuevo convertirán a España en centro del catolicismo mundial:

"Me despido de vosotros dando gracias a Dios por vuestras vidas, tan preciosas a sus ojos, y asegurándoos que ocupáis un lugar muy importante en el corazón del Papa. Rezo por vosotros todos los días y os ruego que me ayudéis con vuestra oración a cumplir con fidelidad la misión que Cristo me ha encomendado. No me olvido tampoco de orar por los que están al servicio de los que sufren, trabajando incansablemente para que las personas con
discapacidades puedan ocupar su justo lugar en la sociedad y no sean marginadas a causa de sus limitaciones. A este respecto, quisiera reconocer, de manera especial, el testimonio fiel de los sacerdotes y visitadores de enfermos en sus casas,en los hospitales o en otras instituciones especializadas. Ellos encarnan ese importante ministerio de consolación ante lasfragilidades de nuestra condición, que la Iglesia busca desempeñar con los mismos sentimientos del Buen Samaritano (cf.Lc 10,29-37)" "Regreso a Roma habiendo estado sólo en dos lugares de vuestra hermosa geografía. Sin embargo, con la oración y el pensamiento, he deseado abrazar a todos los españoles, sin excepción alguna, y a tantos otros que viven entre vosotros, sin haber nacido aquí. Llevo a todos en mi corazón y por todos rezo, en particular por los que sufren, y los pongo bajo el amparo materno de María Santísima, tan venerada e invocada en Galicia, en Cataluña y en los demás pueblos de España. A Ella le pido también que os alcance del Altísimo copiosos dones celestiales, que os ayuden a vivir como una sola familia, guiados por la luz de la fe. Os bendigo en el nombre del Señor. Con su ayuda, nos veremos en Madrid, el año próximo, para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud. Adiós."

lunes, 25 de octubre de 2010

El aprendiz de brujo

Sabe como hacerlo. Este tipo sabe como hacerlo. O sea, que es el mejor en lo suyo. Por eso nos está llevando a la ruina.
José Luis Rodriguez (no El Puma, sino Zapatero), ha vuelto a hacer una "semana grande" de las suyas. En menos de siete dias ha llenado todas las noticias con un par de trucos de mágia sacados de su chistera. Sí. Este tipo es como el clásico de Disney. No deja de ser un "aprendiz de brujo" que como en el clásico animado, moviendo la varita mágica que se encontró un dia y que luego sirvió para "encantar" a muchos, va a acabar por ahogarnos a todos entre cubos que no dejan de vertir su contenido sobre las clases medias y bajas.

Lo primero, ese fantástico pacto con el PNV que deja a Lopez (su lendakari) "de lado" mientras Eguiguren se frota las manos al ver como se refuerzan sus teorías con la izquierda radical.
Este acuerdo, además de dejar con "el culo (con perdón) al aire" al Psoe de Patxi y al resto de las Comunidades Autónomas (y a los españolitos de "a pie" por supuesto) incorpora un número de magia sin parangón. Zapatero se ha puesto su alargado gorro lleno de estrellas y de rosas, y tomando el prestado libro que le dieron en un idioma que no maneja todavía bien, ha pronunciado las palabras mágicas mientras agita en circulos su varita mágica, y .....¡abracadabra! ¡Ha pactado un cambio en el castellano! "A partir de ahora, en español, las provincias vascas, Guipúzcoa, Álava y Vitoria se llamarán, por arte de mágia y del pacto que me sostendrá con pinzas durante un año y medio más, Bizkaia, Araba y Guipuzkoa" (que se pronuncia igual y que sólo tienen una ortografía distinta). ¡Toma ya! Así, sin más. Sin más trámites ni nada.

El académico y catedrático de Lengua Española Gregorio Salvador ha manifestado que "hacer oficial una ortografía distinta es una cosa absurda y molesta para el ciudadano común (...) es una de tantas estupideces que se han hecho en el terreno lingüístico".

¿Cómo se puede pactar una cosa así? Al señor presidente debería alguien explicarle el distinto tratamiento que tienen y la diferencia que existe entre los "antropónimos" (o nombres propios) y los topónimos (o nombres de lugares). Así, según la ortografía de 1999 y la nueva gramática española de la lengua publicada por La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, ambos tienen un tratamiento distinto en el que no me voy a extender mucho. Solamente comentar lo que dice nuestra Academia de la Lengua, y es que " cuando un lugar tiene ya un nombre conocido (históricamente, por tradición) en español, debe seguir usándose este; por ejemplo, Londres, Nueva York, París, Múnich, Oporto, Florencia..., y no London, New York, Paris, München, Porto, Firenze...". Del mismo modo los nombres institucionales (presidente, parlamento, gobierno, Junta, Generalidad, etc.) se escriben y pronuncian en nuestra lengua, y no en la de su origen. Y que lo único que se escribe o se pronuncia en la lengua vernácula son los nombres própios de personas o instituciones o clubes deportivos (algunos, porque no veas tu si al Estrella Roja tuvieramos que llamarlo en su lengua de origen). Así Bill Clinton no es Guillermo Clinton, o George Lucas no es Jorge Lucas. Así que Patxi López puede ser Patxi en vasco y cuando hablemos de él utilizando la "lengua del imperio" debemos llamarlo Patxi (aunque desconozco si es nombre o apelativo) (¿Patxi es Paco?). Sin embargo, lo que no se puede hacer, ya lo pacte ZP con el mismísimo diablo, es obligarnos a decir Árava en lugar de Álava, o Girona en lugar de Gerona, que es como se dice en español.

Recuerdo las dudas que surgieron en muchos cuando se llegó a un pacto similar con las provincias catalanas y gallegas. Y cuando decías Gerona, te decían que eras un "reaccionario" y un carca. Pero es que somos muy catetos a veces. Yo reconozco que muchas veces "se me escapa" Lleida, Xunta y Generalitat en vez de Lérida, Junta o Generalidad, pero es que claro, los medios de comunicación (que a veces son una vergüenza en esto del uso de la lengua), todo el día machacando en este sentido, al final se te mete en el sentido. Pero claro, así es la política, que lo acaba ensuciando todo, y del mismo modo que no se dice Moskvá, sino Moscú, pues lo otro sí se dice, porque es políticamente correcto y lo contrario es de "reaccionarios" y "conservadores" ultranacionalistas españoles que sólo buscamos el centralismo de Madrid......

Y luego está la catetez máxima, la soberana ignorancia, que es la de nombrar los cargos e instituciones de las Comunidades Autónomas en su lengua propia. O sea, que estamos hablando en castellano y de repente decimos "la exposición la inaugurará el president de la Generalitat acompañado por miembros del parlament catalá". ¡OLE, OLE Y OLE! ¿Pero cuándo hemos hecho eso con el presidente de Francia, de EEUU o de Italia? Pero no. Somos el Estado de la catetez autonómica.

Y lo que les digo. A mí se me escapan varias veces algunas cosas así, porque claro uno es que es humano, y mira que hago esfuerzos en sentido contrario.....

Y esto es lo que ha pactado nuestro particular "aprendiz de brujo" José Luis Rodriguez (no el Puma, sino Zapatero, como ya he comentado antes).

Y aunque esto es grave, sin duda alguna es más doloroso el tratamiento que se hace al tema de ETA o las trasferencias que dejan de lado al resto de los lugares de ESpaña (como ya pasó con el Estatuto (que no estatut, que es como un estornudo) catalán.

Pero claro, uno comenta estas cosas y le dicen que es anticatalán y antivasco y todo eso......¡pero si yo soy del Barça (que sí se le puede decir así), por Dios!

Y bueno, de la remodelación del gobierno (de la que no iba a haber el domingo, pero se produjo a continuación), mejor no les digo nada, porque si no me va a faltar blog. Zapatero, asustado ante las encuestas ha llamado a Rubalcaba, su particular Luca Brasi (los que hayan visto "El Padrino" sabrán de qué hablo) y le ha dado las riendas del "negocio". "Que parezca un accidente". "Ahora mandas tú". Y como un Felipe IV cualquiera, se va a dedicar a cazar, y a participar en actos públicos mientras su oscuro valido particular conducirá su gobierno de "quince portavoces" como él mismo los ha llamado.

En fin. Que Dios nos pille confesados (si alguien no sabe con quien, yo conozco varios sacerdotes muy "apañaos").

Pdt: Una buena noticia en medio de tanto "chapapote". Enhorabuena a Manos Unidas por haber recibido el "Principe de Asturias a la Concordia". Una institución de la que muchos tienen que aprender.

viernes, 15 de octubre de 2010

LA MIRADA DE UN PADRE

Este verano, caminabamos por la ciudad de Comillas (Cantabria), cuando decidí cruzar la calle porque tenía el coche aparcado en la otra acera. Miré que no pasaba ningún coche y crucé instintivamente al otro lado empujando el carrito de mi hijo Javier. Al cruzar, mi compadre José Manuel me llamó la atención, con toda la razón del mundo, desde el otro lado. -"¡Hay que cruzar por el paso de cebra!". Me excusé sabiendo que no había excusa e intenté cambiar de tema. (sobre todo para desviar la atención de los niño). Allí delante de mis dos hijos y los de mis compadres (uno de ellos ahijado mío) (quiero aprovechar para saludarlo), había roto una de las normas que siempre les repetía en la teoría y en la mayoría de las "prácticas". ¡ Menudo ejemplo el mío!

Intento ser cuidadoso con los detalles, de lo que ven y escuchan los peques cuando están delante. Pero evidentemente nunca es suficiente, y al mínimo descuido, al bajar la guardia, ¡plas! puedes estar dando una lección de mal ejemplo. Porque al final lo que importa no son las lecciones. no es solamente la teoría. Lo más importante, lo que más ayuda a un niño, a un joven, es nuestra actitud. Que vean en nosotros personas coherentes, que hacen lo que dicen, que mantenemos nuestras promesas (las buenas y las malas), que en la vida llevamos a la práctica lo que "predicamos".

A mí mismo me digo muchas veces: ¿Quieres que tu hijo sea honrado? Sé honrado. ¿Quieres que sea humilde? No seas soberbio. ¿Quieres que sea pacífico? Resuelve las disputas en casa con serenidad. ¿Quieres que sea trabajador? Sé trabajador. ¿Quieres que sea ordenado? Se ordenado en casa. ¿Quieres que ayude en casa? Hazlo tú primero y anímale a que te acompañe en la tarea. ¿Quiero que sean buenos cristianos? Se tú un buen cristiano.
Que me vea leer, estudiar, trabajar, querer, ser sensato, rezar, admitir mis errores, entregar cariño en casa..... La coherencia es la más importante de las lecciones. Porque la coherencia, no solo con los hijos, es la base de la autoridad. La potestad la tenemos todos los padres por el sólo hecho de serlo, pero la autoridad tenemos que ganarnosla a base de dialogo, de cariño, de atención y de coherencia. Y a veces es tan complicado estar siempre alerta, siempre atento a los pequeños detalles. Gracias al cielo, Dios nos pone a nuestro lado, además de su atenta mano y la de su Madre Santísima, a personas como nuestra esposa, la familia o nuestros amigos, que saben decirnos cuando pisamos la linea continua "¡por el paso de cebra!". Y como no somos perfectos debemos dejarnos decir y desdecir.

Es una gran y dificil tarea. Hay que estar siempre en guardia. Siempre "presto y dispuesto". Siempre meditando cada acción. Pero es una de las cosas grandes de ser padre. Que enseñando aprendemos también nosotros a ser mejores. ¿Quiero que mi hijo progrese? Tengo que progresar yo también, porque nosotros somos el espejo en que se reflejan. Y eso no es nada facil, pero es un reto ilusionante. Ellos serán, en gran parte, lo que le hayamos enseñado a ser. Y es que a veces los padres nos empeñamos en que nuestros hijos sean "buenos deportistas", "buenos estudiantes", "educados", "emocionados cofrades", "ingenieros o licenciados", y no nos damos cuenta que lo primero que quieren ser nuestros hijos es "como tú mamá" o "como tú papá".

Esto a veces da vértigo (por lo menos a mí y a muchos con los que hablo de ello). La de ser ejemplares para que nuestros hijos vivan esos valores que queremos transmitir. Pero no es una meta imposible si Dios nos la da. Y todo esto lo descubro, no tanto en las sesiones de orientación familiar en las que participo, o en los l¡bros que por mi trabajo leo, sino sobre todo en la experiencia propia con mis hijos y en el día a día en el colegio, donde ves como cada niño es hijo de las circunstancias de su propia familia. De la atención que les brindan, del cariño que reciben, de cómo se siente o no bajo la atención educativa de sus padres y profesores....

Porque otra de las reglas básicas que palpo en todo esto, es la necesidad de que los hijos sepan que sus padres "están ahí" con ellos. A las duras y las maduras. Con la mano firme de la enseñanza y el corazón tierno del cariño. Siempre al lado. Con la mirada del amor puestos en ellos para hacerlos a ellos también "perfectos en el amor" y que sean felices.

Y esta es, quizás, nuestra primera tarea en el camino a nuestra santificación personal. La de ser buenos esposos y buenos padres. Porque aunque vemos todas estas tareas duras y comprometidas, la del buen padre, el buen esposo y el buen cristiano, no dejan de ser las más ilusionantes de las tareas que Dios nos ha puesto en nuestra existencia, y "el camino a recorrer está asfaltado de gracias si es el camino del amor". El día a día es lo que nos hace santos (o no). No importa caer, como caigo en tantas ocasiones, sino levantarme y seguir. Y eso también lo valoran nuestros hijos, que no quieren "supermanes" sino padres de carne y hueso.

Les dejo con un cuento que he leído sobre la presencia y la mirada atenta del padre (o de la madre si es su caso) y de la importancia que tiene esa mirada en la formación de la conciencia de nuestros hijos y en su madurez. Espero les guste tanto como a mí.

"Un muchacho vivía solo con su padre, ambos tenían una relación extraordinaria y muy especial. El joven pertenecía al equipo de fútbol americano de su colegio, usualmente no tenía la oportunidad de jugar, bueno, casi nunca, sin embargo su padre permanecía siempre en las gradas haciéndole compañía. El joven era el más bajo de la clase cuando comenzó la secundaria e insistía en participar en el equipo de fútbol del colegio; su padre siempre le daba orientación y le explicaba claramente que "él no tenía que jugar fútbol si no lo deseaba en realidad"... pero el joven amaba el fútbol, ¡no faltaba a una práctica ni a un juego!, estaba decidido en dar lo mejor de sí, ¡se sentía felizmente comprometido! Durante su vida en secundaria lo recordaron como el "calentador del banquillo", debido a que siempre permanecía sentado... su padre con su espíritu de luchador, siempre estaba en las gradas, dándole compañía, palabras de aliento y el mejor apoyo que hijo alguno podría esperar. Cuando comenzó la Universidad, intentó entrar al equipo de fútbol, todos estaban seguros que no lo lograría, pero a todos venció, entrando al equipo. El entrenador le dio la noticia, admitiendo que lo había aceptado además por como él demostraba entregar su corazón y su alma en cada una de las prácticas y al mismo tiempo le daba a los demás miembros del equipo un gran entusiasmo. La noticia llenó por completo su corazón, corrió al teléfono más cercano y llamó a su padre, quien compartió con él la emoción. Le enviaba en todas las temporadas todas las entradas para que asistiera a los juegos de la Universidad. El joven era muy persistente, nunca faltó a un entrenamiento ni a un partido durante los cuatro años de la Universidad, y nunca tuvo la oportunidad de jugar ningún partido. Era el final de la temporada y justo unos minutos antes que comenzara el primer juego de las eliminatorias, el entrenador le entregó un telegrama. El joven lo tomó y luego de leerlo se quedó en silencio. Temblando le dijo al entrenador: "Mi padre murió esta mañana, ¿no hay problema de que falte al juego hoy?". El entrenador lo abrazó y le dijo: "Toma el resto de la semana libre, hijo. Y no se te ocurra venir el sábado". Llegó el sábado, y el partido no estaba muy bien, en el tercer cuarto, cuando el equipo tenía 10 puntos de desventaja, el joven entró a los vestuarios y se puso el uniforme y corrió hacia donde estaba el entrenador y su equipo, que estaban impresionados de ver a su luchador compañero de regreso. "Entrenador, por favor, permítame jugar... yo tengo que jugar hoy", imploró el joven. El entrenador pretendió no escucharle, de ninguna manera podía permitir que su peor jugador entrara en el cierre de las eliminatorias. Pero el joven insistió tanto, que finalmente el entrenador sintió lástima y aceptó: "Bien, hijo, puedes entrar, el campo es todo tuyo". Minutos después el entrenador, el equipo y el público, no podían creer lo que estaban viendo. El pequeño desconocido, que nunca había participado en ningún juego, estaba haciendo todo perfectamente brillante, nadie podía detenerlo en el campo, corría fácilmente como toda una estrella. Su equipo comenzó a ganar, hasta que empató el juego. En los segundos de cierre el muchacho interceptó un pase y corrió todo el campo hasta ganar con un touchdown. La gente que estaba en las gradas gritaba emocionada y su equipo lo llevó cargado por todo el campo. Finalmente cuando todo terminó, el entrenador notó que el joven estaba sentado calladamente y solo en una esquina, se acercó y le dijo: "Muchacho no puedo creerlo, ¡estuviste fantástico! Dime, ¿cómo lo lograste?". El joven miró al entrenador y le dijo: "Usted sabe que mi padre murió... pero no sabía que mi padre era ciego". El joven hizo una pausa y trató de sonreír. "Mi padre asistió a todos mis juegos, pero hoy era la primera vez que podía verme jugar... y yo quise demostrarle que sí podía hacerlo". De la web de Interrogantes.

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BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II

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1 de Mayo de 2011

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