domingo, 21 de marzo de 2010

Semana de Pasión

Ya casi ha terminado la luna de tejer la plena luz que brillará en la Pascua, símbolo de sufriente gloria, gloria de pasión, redención esperada.

Los cofrades concluimos nuestros cultos de Hermandad con la mirada ya fija en la Estación de Penitencia. Somos almas que elevan un rezo ante sus sagrados titulares, corazones que alzan el sentimiento ante Cristo tallado en sagrado leño, desgranar de letanías de amor ante la Madre del cielo.

Se descubren parihuelas, brillan pasos, se asientan candelerías, arden de luz varales sacros.
Manos amorosas que se prestan para prepararlo todo. Limpieza, arreglos, orden, montajes....

Fiscales reunidos con sus mayordomos, capataces que igualan la salida y la llegada, Cuerpos de acólitos que ultiman momentos, camareras que desentrañan su plegaria, padres emocionados que, agarrados de su mano, compran el capirote de su hijo, monaguillos que ya sueñan con sus cestas, niños que recuerdan la bola de cera del año pasado, costaleros que acarician su costal ante las horas previas, nazarenos que al pasar junto a su hábito, colgado de un tirador del armario, rezan una jaculatoria, obóes que entonan, cornetas que claman, tambores que oran. Ultimos suspiros de Quinarios, triduos sentidos que llegan a su fin, cultos que entonan sus últimas notas..... Semana de pasión. Breve cuaresma de 7 días.

Semana de nervios, de reflexión, de anhelos y esperanza. Semana que lleva a la Gran Semana. Semana que marca un comienzo y un fin.

Floristas que hacen encargos, cererías que embalan pedidos, bandas que cierran semana....todo termina de prepararse en esta semana.

¿Todo? ¿Y nuestra alma? ¿La tenemos preparada? ¿Estamos preparados espiritualmente ante el gran amor de Dios que se entrega para traernos la salvación? ¿Preparamos nuestro espíritu como preparamos todo lo demás? ¿O llegada la Semana Mayor del año nos perderemos el gran misterio de la Salvación entre mecías, variaciones, luces, olores, y música? ¿Seremos capaces de disfrutar de todo aquello que tanto amamos meditando en todo ello la Pasión y haciendo de todo ello oración? Necesitamos también prepararnos por dentro.

Siete dias que son siete jaculatorias al amor de Cristo. Penúltima oportunidad para preparar nuestra alma, nuestro ser, nuestro sentir al gran acontecimiento de la Pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Días para preparar nuestra cofradías, nuestras calles, nuestros templos, nuestros hábitos, pero sobre todo y ante todo, nuestra alma y nuestro corazón ante el gran momento de la redención.

Disfrutemos de estas dos semanas que tanto nos hacen vibrar. Sintamos el calor de los amigos en alegres tertulias en torno a una cervecita cofrade. Emocionemonos con estos dias que tanto anhelamos todo el año visitando últimos besapies, sentidas capillas y sacros altares. Vivamos con intensidad estos momentos cofrades que tanto amamos. Y preparemoslo todo. Lo externo y lo interno. El atuendo y el corazón. El templo y el sagrario. Porque Cristo entrará en unos dias sentado sobre una borriquilla en nuestros corazones, y puede que pase toda una semana y no hayamos sido capaces de verlo.

sábado, 13 de marzo de 2010

Adios, maestro.

Desde hace unas horas descansa D. Miguel (como le llamaban los vallisoletanos) en el Panteón de hombres ilustres de la ilustre Valladolid, junto a otros genios como Zorrilla. Sus restos mortales se harán uno con la tierra que tanto amó, en la que nació, vivió y quería morir.

De forma muy apropiada titulaba hoy su portada La Razón "Ancha es Castilla" para despedirse del gran Miguel Delibes.

Lo primero que leí de Delibes era un fragmento que recuerdo a la perfección en un libro de texto de literatura con pasta naranjas. Junto a él se veía la imagen del claustro de Sto. Domingo de Silos con su ciprés erguido hacia el cielo en busca de eternidad. Se trataba de un retazo de 'La sombra del ciprés es alargada' del que tuve que realizar un comentario de texto.

El primer libro entero que me leí del maestro Delibes fue "Cinco horas con Mario", por obligación académica. Comencé a leerlo pensando en el tostón que debía ser un libro del que veintisiete de sus 29 capítulos son un soliloquio de Carmen ante el cadaver de su recién fallecido marido que durante 5 horas recuerda su vida en común. Sin embargo comenzé a saborearlo y a disfrutar con aquellas historias provincianas y aquella visión de las "dos Españas" narradas en un castellano genial por un castellano genial.

También leí por indicación del profesor de literatura "El príncipe destronado", que luego llevara al cine Antonio Mercero.

Hoy soy yo el que le pongo a mis alumnos textos de "Diario de un cazador" (para entroncar la lengua española con la asignatura de Cinegética) para prepararse a la Prueba de Acceso a Grado Superior, y conectan enseguida con el autor, dado que son de entorno rural la mayoría y muchos de ellos muy aficionados a la caza.

Es, junto a "las ratas", este un buen libro para entender el ecologismo de Delibes, donde también era un maestro. No se trataba de un ecologismo de pandereta, de ese "progre" o "pijo-ecologismo" del que tanto abunda ahora, por desgracia. No. Era un amor a la tierra del que es de la tierra. Amor al campo desde el campo. Entendía la caza y la pesca como un aprovechamiento forestal totalmente sostenible. Le encantaba la agricultura y la cinegética y desde ellas, desde el apego del hombre a la tierra que es sustento, entendía el ecologismo: "A mi juicio, el primer paso para cambiar la actual tendencia del desarrollo, y , de preservar la integridad del Hombre y de la Naturaleza, radica en ensanchar la conciencia moral". Así, escribió una decena de libros cinegéticos, y todos sus libros estaban barnizados de ese ecologismo rural auténtico que prácticaba.

Era un hombre profundamente religioso, católico prácticamente y lleno de humanidad, y esto brotaba en muchos de sus libros. "El hereje", su última gran obra maestra y el último libro que leí de D. Miguel, tiene que ser leído y entendido desde ahí. Desde el prisma de un católico que busca la verdad y lucha contra la tiranía del radicalismo religioso, aunque haya sido propio. No se trata de un ataque contra nadie ni contra nada. Y el que lo lea con objetividad entenderá lo que digo.

Me sorprendió este verano ver, cuando pasamos un par de días en Valladolid, como las calles de esta ciudad estaban adornadas con citas de Delibes, en especial de "El hereje", al igual que en Sevilla encontramos citas de Miguel de Cervantes, para que recorramos la ruta de Cipriano Salcedo. Un reconocimiento en vida del gran homenaje que hace de esta histórica ciudad, su ciudad amada, en este libro.

Criticó también el caciquismo y la explotación de la gente del campo en la espléndida "Los santos inocentes" y atacó la política barata en "El disputado voto del señor Cayo" («Los políticos no nacen para servirnos, sino ordinariamente para servirse»).

De las declaraciones que he escuchado hoy, veo gran tristeza en los políticos de uno y otro lado porque no le hayan reconocido con el premio Nobel. Pero el mayor reconocimiento de este vallisoletano de pro es sin duda el que desde el día de ayer le están dando sus paisanos. Ese es el mejor de los premios que seguramente estará llenando de orgullo a Delibes en el día de hoy. Porque el otro, muy desgastado, marcado por criterios como el geográfico o cultural y muy politizado o sometido a determinados lobbies, se los tenemos que dejar ya a gente como Al Gore y Obama, que la eternidad, Delibes, ya la ha ganado con su obra, que será por la que se le recuerde, se le reconozca y se le aplauda. El Nobel hubiera sido una buena promoción de su obra y su universalidad, pero no aportaría nada más, porque todo lo demás lo tiene por sí sola la obra de Delibes.

Porque los premios los recibió casi todos, pero el mayor premio lo hemos tenido nosotros al tener en nuestra lengua a alguien como él.

Hoy Valladolid se hace más inmortal con la propia inmortalidad de Miguel Delibes. Valladolid, tierra de Felipe II, de José Zorrilla y de Emilio Ferrari. Ciudad que vio pasar a reyes y emperadores. Capital donde se forjó la España Imperial. Lugar donde se encontraba Miguel de Cervantes cuando se imprimió la primera edición del Quijote. Alojamiento de Quevedo y Góngora. Corte real e imperial. Ciudad del Pisuerga y el Esgueva. Donde murió Cristobal Colón y donde Magallanes firmó las capitulaciones de su viaje con el emperador Carlos V. Valladolid, siempre inmortal, ahora más aún con la eternidad de su hijo Delibes.

Y es que el maestro D. Miguel ha sido ese gran genio del castellano del siglo XX que hemos disfrutado también en el XXI. Alma de su tierra y corazón de España. Sentido del pueblo y eternidad literaria. Humanidad sentida y compromiso ético. Inventiva de nuestras letras y maestro del español.

Ese era y será siempre Delibes. Un humanista comprometido, desde la autenticidad pero no desde la artificialidad, con la busqueda de lo realmente importante, del hombre y su relación con la naturaleza y lo creado como su mayor meta. Un hombre sencillo pero lleno de sabiduría y maestria. Hombre de familia y humildad del genio. Ingenio del castellano y ejemplo de un pueblo.

Que sea nuesto mejor homenaje tomar entre nuestras manos un libro suyo y seguir defendiendo esta lengua tan grande que tenemos en España.

Descansa en paz, maestro Delibes.


viernes, 5 de marzo de 2010

Libros

De los últimos libros que he terminado, tengo que reconocer que dos han sido una gran perdida de tiempo.
Y es una pena, porque con la cantidad de libros que hay que leer, leer dos malos o regulares supone dar dos pasos atrás .

El primero de ellos que terminé este verano fue "Un mundo sin fin" de Ken Follet.
Ya antes de empezarlo mi hermano y mi compadre Jose Manuel me lo desaconsejaron y me dijeron que mejor "La Catedral del Mar" y yo aún así me empeñé en leerlo, lo que me costó sufrir luego un buena tanda de "ya te lo dije" (en especial de mi compadre), con toda la razón del mundo, que acepté de buen grado como penitencia.

Y es que esta novela además de ser muy larga e insulsa, no aporta nada.
Ni nuevo ni viejo. Nada de nada.
Pero claro, yo decía " ¿cómo no me lo voy a leer despues de haberme leído el primero, y con el buen sabor de boca que me dejó aquel?". Pero eso no es motivo suficiente para ello. Y al final "Un mundo sin fin" se convirtió en "Un tostón sin fin", de los que te terminas de leer por orgullo personal.
Se trata de una caricatura de los libros de Ken Follet. Y eso que a mí me parece uno de esos autores, como Arturo Pérez Reverte, de los que te enganchan desde el principio, con una capacidad para enlazar tramas diversas y tener al lector intrigado hasta el final. Pero apenas se reconoce en él al autor de "Los Pilares de la Tierra".

Ken Follet se caracteriza por utilizar una técnica narrativa muy amena para el lector, llena de emoción e intriga desde la primera página, y en la que diversos personajes van llevando realidades paralelas hasta que todas se unen y acaban en una historia trepidante de la que a veces te cuesta despegarte (vease "La clave está en Rebeca", "Las alas del Aguila", "Alto riesgo" o la propia "Los pilares de la tierra").
Sin embargo este libro parece que no lo ha escrito ni él. No recurre a sus tradicionales técnicas, tiene una historia totalmente plana, sus personajes apenas evolucionan, no aparecen diversas generaciones como ocurría en "Los Pilares", y acude a los tópicos de monjas, curas y frailes que no viven su vocación tan manidos como poco creíbles (porque no hay ni uno bueno).

Y no se para qué se tiró tanto tiempo estudiando y visitando la restauración de la Catedral de Vitoria, cuando la catedral es un mero espectador en el libro.

Y de segunda parte de "Los Pilares" sólo tiene el nombre y la mención de algunos de sus personajes, y no tiene la interesante construcción de una Catedral de fondo, sino tan solo obras menores como un puente, un tejado y una torre.

O sea una pena de libro y una perdida de tiempo.

"Ya te lo dije", "es que nunca me haces caso", me repetían.... Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa.

José Luis y Jose Manuel, seguían aconsejandome "La Catedral del Mar", pero claro, despues del "Mundo sin Fin" buscaba algo ambientado en otra época.

Y encontré una buena crítica en El Mundo de "La Conspiración de Yuste"
de Victor Fernandez Correas. Así que me lo compré y me lo leí. Y otro tostóncillo, pero menos que el anterior, porque es más breve y está muy bien documentado históricamente.

Lo bueno de este libro es que narra la historia de los últimos días de Carlos V en el Monasterio de Yuste tras su retiro. En eso es muy novedoso, y te haces muy bien una idea de todo lo que fue el "descanso del guerrero" como el propio autor lo denomina.
Se nota que el escritor se ha documentado muy bien de esos días, de la comida de la época, de la administración del emperador, de la geografía de Yuste y sus alrrededores y de la Valladolid del s. XVI, (aunque incurra en algunos errores históricos como la edad de Carlos V a la hora de adquirir el título de emperador, entre otros). Hasta aquí interesante.

Pero a Victor Fernandez, que es un escritor muy premiado en relatos cortos, se le hace un poco cuesta arriba engarzar todos estos datos históricos con una trama de intriga en un relato largo de 500 páginas. Así la trama apenas tiene intriga ni engancha y el final es más que previsible desde el primer momento. Y luego otra vez los típicos topicos del recurso de la Inquisición "mu" mala "mu" mala, y todos metidos en ese saco con luteranos por medio. Y luego el momento de la muerte en el que el emperador se reconforta escuchando teorías protestantes es, además de una manipulación insostenible, de una hilaridad absoluta para aquel que tenga un poco de sensatez y conocimiento histórico.

Así que lo único interesante del libro, la visión histórica de los últimos dias de Carlos V.
Pero si es sólo para eso, hay mejores libros como "el ocaso del emperador", y por supuesto para leer algo sobre las comunidades de la reforma luterana en Valladolid, está el soberbio libro de Delibes "El Hereje".

Me he leido despues un breve libro que sin ser una obra maestra, se deja leer bien.
Se trata de un cuento para "niños grandes", con una ambientación muy parecida a la de las películas de Tim Burton (eso fue lo que me llamó lmás a atención de él) y muy suavón que le trajeron los Reyes Magos a mi mujer.
"La Mecánica del corazón", de Mathías Malzieu, ha sido todo un éxito en Francia y ahora lo está siendo en España. Una bonita metáfora sobre el corazón y el amor. Trata del viaje de un enamorado Jack, que tiene en el corazón un reloj de madera, desde Edimburgo, pasando por París hasta....GRANADA, donde está el amor de sus sueños. Bueno, lo dicho un cuento juvenil con toques para adultos al estilo de Tim Burton. Me ha gustado

El autor pertenece a la banda Dionysos que le ha hecho una banda sonora al libro, y ya se han adquirido los derechos para hacer la película realizada en animación 3D.

Gracias a Dios, mi profesor de literatura del instituto (¡saludos Antonio!) me inculcó la insana, pero muy práctica, costumbre de llevar varios libros a la vez (de entretenimiento, profesionales y espirituales), lo que me ha permitido sortear tanta soporidad con un magnífico libro de Alatriste ("Corsarios de Levante"), un par de libros espirituales (una vida de S. Agustín y "A las afueras de Jericó") y uno profesional (sobre orientación familiar), que me han librado del suicidio (intelectual, se entiende).

Total, Jose y Guy, tengo que anunciaros que junto con "La Fe de los demonios" (que me está gustando mucho), he empezado..... LA CATEDRAL DEL MAR. Ya os cuento.

Y todo esto tiene una moraleja: Que en esto de la literatura y el cine es bueno dejarse aconsejar por personas con la suficiente capacidad intelectual y moral, para no perder el tiempo en libros y películas poco apropiados, insulsos, aburridos o que no te aporten nada a nivel personal. Y si no , hay webs como la católica "almudi", que nos pueden servir de orientación. Que hay muchas cosas buenas, para perderlas en las malas.

Pdt: Ya ha salido "El Asedio" de Arturo Pérez Reverte, que ha sido lider de ventas antes de salir a la calle (o sea, en reservas en internet). Tiene una pinta estupenda.
Aunque está ambientada en el asedio francés a la Cádiz de 1811, no se trata de una novela histórica al estilo de "Un dia de cólera". No, Pérez Reverte vuelve al estilo que le catapultó a la fama con títulos como "La tabla de Flandes", "La piel del tambor" y "El club Dumas". O sea, un libro de intriga con ambientación histórica. Ya estoy deseando leermelo.

Pdt2: Dejaros aconsejar por mí y no por los miembros de la Academia de cine americana. "En tierra hostil" o "Up in the air" son mejores películas que "Avatar"...... :-)



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