viernes, 12 de febrero de 2010

Flor de almendro

Tiene la época en la que vivimos una extraordinaria capacidad para engullir en beneficio propio todo aquello que no es suyo. Y una vez deglutido, cuando lo devuelve a la propia sociedad, lo deja irreconocible, carente del sentido para el que se creó, caricatura de su propia razón de ser.
Y me refiero ante todo a las fiestas y celebraciones cristianas que revisten nuestro calendario de una extraordinaria belleza, de una emocionante profundidad y de una sentida espiritualidad.

Entre la "sociedad de consumo", los políticos (¡ay! los políticos....) y la templanza de los que nos llamamos cristianos, todo está dejando de ser, no ya "lo que era", sino lo que ES.


Así la Navidad para muchos no es más que una fiesta que les sobra (cuando no la "tienen aborrecida"), porque no les supone más que "lios de comidas en casa", dejarse la paga extra y la otra en regalos, muchos de ellos de "compromiso", atascos para ir de un lado al otro en coche, inaguantables estancias en masificados Centros Comerciales, y sonrisas forzadas con mucha gente a la que no pueden ni ver. Y claro, para nuestros gobernantes, nada de "NAVIDAD" o "NATIVIDAD", que puede herir susceptibilidades. A partir de ahora "Fiesta del Invierno" como mucho.
Ya para pocos nos queda la Navidad de acercarnos al corazón del Niño Jesús y sentir el calor del nacimiento de Dios Hijo en un pobre pesebre para traernos la Redención.

Halloween significa "All hallow's eve", palabra que proviene del inglés, y que significa "víspera de todos los santos", ya que se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. ¿Qué queda de la Fiesta de Todos los Santos ante la todopoderosa máquina de la fiesta de las brujas y los fantasmitas?

Y la Semana Santa ya es para muchos tan solo "la Semana del crucero" o la "Fiesta de la Primavera".

Y como estas otras tantas fiestas han pasado a ser arrolladas por los "Corte Inglés" y Centros Comerciales de turno, por el laicismo militante, por el relativismo y la mentalidad light de nuestra sociedad.

Una de estas fiestas es sin duda la que nos ocupa este fin de semana, o sea SAN VALENTÍN.

S. Valentín es para muchos "la gran fiesta del comercio". Una fiesta creada para que los Grandes Almacenes y las tiendas se forren (sobre todos los primeros, porque los pobres comercios tradicionales están tiritando con esta crisis).
San Valentín es hoy día la fiesta "que nadie celebra" (o al menos eso dicen muchos), pero en la que todo el mundo compra algo porque "hay de mí como no le regale nada".

Es la fiesta en la que las flores valen el doble que tres días despues, los bombones parece que están envueltos en papel de oro de verdad, y no encuentras una mesa en ningún sitio para cenar. Todo está lleno de corazoncitos rojos, angelotes disparando flechas y ramos de rosas. Vamos lo que se dice una fiesta cara y cursi en toda regla.

Pero detrás de todo esto se encuentra escondido algo más.

¿Os habeis preguntado alguna vez quien era San Valentín? Porque claro, y perdonenme la obviedad, si tiene el titulo "SAN" precediendole, será porque es santo. Y si es santo será porque habrá vivido según el Evangelio y cumpliendo la Voluntad de Dios. Digo yo ¿no?

Bueno, pues les voy a presentar a este santo, tan envuelto en trazos de leyenda y realidad.

Nos encontramos en el año 270 despues de Cristo, bajo el poder del emperador Claudio II, llamado "el gótico". Este emperador llega a la conclusión de que los matrimonios son nefastos para el "miles gloriosus" romano, y que a mayor número de casados, menor número de soldados. Y que soldado casado, soldado perdido.
Así que ¿qué hace tan portentosa mente, tan sabio gobernante? Pues prohibe los matrimonios.
Si nadie se puede casar, pues esto favorecerá que la gente se marche a la guerra.

Sin embargo aquí aparece el protagonista de nuestra historia.
Valentín era un médico romano que se hizo sacerdote y llegó a Obispo de la ciudad de Interamna (hoy Terni, Italia).
En la clandestinidad, la propia de ser cristiano pues estaban perseguidos, casaba a los soldados, a pesar de la prohibición del emperador Claudio, porque se negaba a aceptar que nadie fuera contra la fuerza del amor que es bendecida por Dios en el sacramento del matrimonio. La fama de Valentín llegó a todas partes del Imperio, y de todas partes llegaban parejas para que les casara. Pero la noticia llegó también a oidos del emperador que ordenó encerrarlo esperando su arrepentimiento.

Sin embargo, Valentín, no se amedrentó, y siguió casando a jovenes en la propia carcel, motivo por el que fue condenado a muerte.

Mientras estuvo en la cárcel esperando su muerte, el carcelero se dio cuenta de sus cualidades intelectuales y sus valores humanos, y le pidió que instruyera en las letras a su hija Julia ciega de nacimiento.
Valentín le enseñó las primeras letras, los rudimentos del saber y, por supuesto, le habló de Dios. Le enseñó la Verdad del Evangelio y la maravilla de un Dios que se había hecho carne y que con su muerte y resurrección nos había redimido.

Julia se convirtió al cristianismo.

Un día Valentín le dijo a la niña que orase a Dios para que le diese la vista.
Le habló de la fe y de la voluntad de Dios. Del "pedid y se os dará". De como "la fe mueve montañas".
Julia le cogió la mano a Valentín y le dijo: ¡”Yo creo, yo creo!” "Señor que vea"
Y se obró el milagro. La luz de la prisión le entró por sus inocentes y maravillosos ojos.
El, viéndola feliz, le dijo que mantuviera su fe por encima de todo. Era el dia 13 de febrero.
A continuación, el dia 14, Valentín muriò degollado de manos del soldado romano Furius Placidus y fue enterrado cerca del Coliseo, en la que es hoy la iglesia de santa Práxedes, aunque sus restos están enterrados en la Basílica de su mismo nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni.

La joven Julia, agradecida porque Valentín le mostrara LA LUZ, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba.
Así hoy, el almendro y sus flores son símbolo de amor y amistad duraderos.

Por esta razón es patrono de los enamorados, un patronazgo popular en todo el mundo cristiano. Desde entonces, los romeros que entran en Roma, se dirigen a la Basílica de san Valentín para orar ante su tumba y que les conceda una buena “Valentina” o Valentín”.

Sé que el amor se tiene que celebrar todos los dias del año, y sobre todo en los pequeños detalles con tu pareja. En el día a día. Porque como dice el Evangelio "si no somos fieles en lo poco...¿cómo lo seremos en lo mucho?", pero también es cierto que tenemos que sacar propósitos concretos todos los días.
Y mirar la historia de valentía, de defensa del matrimonio y de lucha por el amor de San Valentín, independiente de la parte de leyenda que tenga,nos da una buena razón para celebrar este dia de forma especial.
Creo que si lo miramos desde un prisma cristiano, y si lo desnudamos del envoltorio que le han puesto los grandes comercios, el laicismo y la mediocridad, podemos sacar grandes conclusiones y mejores propósitos para nuestro matrimonio.

Que S. Valentín sea un día para mirar a nuestra pareja a los ojos con un "te quiero" en la retina envuelto en "celofán" de eternidad. Que nuestro "mas que ayer y menos que mañana" sean dulces bombones de un amor que bendijo Dios en el sacramento. Que repasemos las dificultades, como el que le quita las espinas a una rosa, y nos dediquemos a oler en pareja el perfume del amor eterno, con Cristo a nuestro lado, sabiendo que lo más grande es tenerse el uno al otro. Que caigan copos de compromiso "en la alegría y en las penas" para todos los dias del año. Que cenemos cariño bañado en salsa de sinceridad. Que cupido nos traspase con flechas de fidelidad inmarcesible. Que reguemos todos nuestros días de champagne con burbujas de ilusión. Y que, si los tenemos, miremos a nuestros hijos, regalos de Dios, fruto bendecido de nuestro matrimonio, y auténticos eslabones dorados de nuestro amor.

Que celebremos esta fecha teniendo presente que el verdadero regalo que tenemos todos los dias, es nuestra pareja. Y que si tenemos a Dios en medio de nuestro hogar, todo será más facil.

Y que nunca nos falten esas flores de almendro, de amor, sinceridad y fidelidad auténticas, como las que brotaron del arbol de Julia.

PDT: FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN, MARISA. Gracias por tantos dias de felicidad.
"No hay cosa más fuerte que el verdadero amor."
SENECA

"El matrimonio es y seguirá siendo el viaje de descubrimiento más importante que el hombre pueda emprender"
Sören Kierkegaard


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