lunes, 7 de febrero de 2011

LA GARZA BOYERA

CASO MATSA, GÜRTEL, FILESA, MALAYA, IBERCOP, MERCASEVILLA, RUMASA, KIO, ROLDÁN, PALMA ARENA, URALBURRU, PRETORIA, FAISÁN, SANTA COLOMA, HELLÍN, NÍJAR, ARMILLA.....
Pues bien, a propósito de todo esto, hoy voy a hablarles de la garza boyera.

La garza boyera, garcilla bueyera o garcita del ganado (como es conocida en América) es una especie de ave pelecaniforme de la familia Ardeidae cuyo nombre técnico es "bubulcus ibis".

La garza boyera mide entre 45 y 55 cms. Tiene un pelaje blanco y se caracteriza por su capirote con manchas ocres que tambien posee en el pecho y dorso. Estas manchas se atenúan con la época nupcial y el invierno. También cambia el color de sus ojos, pico y patas con las diversas estaciones del año.

Esta garza procedente de este viejo continente, puede presumir de ser una de las aves más cosmopolitas y de haber colonizado todo el planeta, a excepción de la Antártida, aunque me cuentan que está recibiendo clases de un pingüino y un cormorán para asentarse en tan frios lugares.

La podemos ver en humedales, campos, prados, cultivos, pastos y tierras de labranza.
El apelativo que recibe esta garza de bueyera o boyera, le viene de su costumbre de posarse cerca de los animales de pasto, tales como bueyes, vacas o equinos, buscando los insectos que son ahuyentados por estos animales, o los que quedan al descubierto despues de arar la tierra.

Precisamente el otro día fuimos de visita de estudios con los alumnos de la EFA a la planta de reciclaje de residuos sólidos urbanos, Resur, que se encuentra entre La Malahá y Otura, en Alhendín.
Allí estuvimos en el aula medioambiental que llaman "Isla Verde" y despues dimos una vuelta por las instalaciones acompañados por un técnico.
Muchas aves habitan estos estercoleros: la garza boyera, la corneja, la lavandera, el estornino, la gaviota reidora, la garza real....

Pero de toda esta fauna, lo que más me llamó la atención, fue la historia de las garzas boyeras, que en gran cantidad se encontraban en aquel lugar, rebuscando entre las montañas de basura y residuos.

Estas aves habían abandonado su habitat natural en pos de la comodidad. Allí tenían toda la comida que querían, tenían alimento asegurado, tenían el calor del detrito y el compost para superar el frio invierno, e incluso tenían zonas techadas para resguardarse de la lluvia. ¡Eran ricas! Habían abandonado su lugar de origen propio, su espacio natural que incluso les daba el nombre, en pos de esta riqueza que se les ofrecía. Preferían la abundancia y la comodidad a la vida en plena naturaleza. Vivir en la suciedad, en la basura, para tenerlo todo, incluso mas de aquello que necesitaban. Pero.....¿que las diferenciaba ya del resto de la fauna del vertedero? ¿Qué las diferenciaba ya de las ratas o las cucarachas que por allí habitaban? Su blanco pelaje se ensuciaba en la misma porquería que estas a cambio de tenerlo todo. Habían vendido su alma, si la tuvieran, a cambio de la codicia.

Ya se que todas estas reflexiones son un poco exageradas para un animal, pero esta reflexión la apliqué enseguida al hombre. Los hombres somos como la garza boyera. Vivimos en el habitat que Dios nos puso. Con los medios lícitos que Dios nos ha dado para vivir, basados en el trabajo, la inteligencia, el esfuerzo, y el amor puesto en todo eso.

Desde el principio de los tiempos Dios nos llama a disfrutar de la creación y a "gobernarla" con nuestro trabajo y nuestro esfuerzo : "Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra. Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó." Génesis 1:1:1 - 1:2:3. Sólo una cosa le pide Dios al hombre, no caer en el pecado, especialmente en el de la soberbia, que es el padre de todos ellos.

El trabajo, bien realizado, con honradez y responsabilidad, es como la garza que vive en el campo. Que se alimenta en plena naturaleza, que cumple su labor en el ecosistema, que ve la grandeza y la belleza de la creación, que disfruta de su habitat, aunque sea más dificil alcanzar todos los bienes. El hombre que entiende esto, santifica su trabajo, su esfuerzo, su día a día. Ve la creación cara a cara. límpia y hermosa. Disfruta de la obra de Dios.

Sin embargo, al ver todos estos casos de corrupción que cruzan España de punta a punta, que ensucian a todos los partidos, (rojos, azules, verdes, amarillos,....), veo que son como las garzas que estaban en la planta de residuos sólidos.
Todos estos políticos que han dejado de mirar al bien común y buscan el suyo propio, todos aquellos corrompidos por el mundo de la droga o la delincuencia organizada, todos aquellos trabajadores que hacen la vista gorda por un "plus" mensual, todos aquellos funcionarios que aprovechan su posición para enriquecerse, todos aquellos empleados que se compran por un regalo y pierden su objetividad, todos ellos no son más que esas garzas boyeras que, cegadas por la riqueza facil, por la opulencia, por la codicia, y la "tenencia de bienes", se mezclan con la basura y "las ratas" dejando atrás todos los valores que nos hacen ser personas, que nos hacen ser "humanos".

CASO MATSA, GÜRTEL, FILESA, MALAYA, IBERCOP, MERCASEVILLA, RUMASA, KIO, ROLDÁN, PALMA ARENA, URALBURRU, PRETORIA, FAISÁN, SANTA COLOMA, HELLÍN, NÍJAR, ARMILLA..... cuanta garza boyera enfangada en basura....

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