lunes, 10 de octubre de 2011

¿Cómo reconocer qué es justo y qué es injusto?

Me vais a permitir que en esta entrada no diga nada por mi parte (o casi nada). Acabo de leer el discurso de S.S. Benedicto XVI ante el Parlamento alemán en su reciente visita a su patria, y nuevamente me he quedado maravillado con la sabiduría de nuestro Papa. Quizás pueda parecer un texto en algunos momentos complicado para alguien no docto en el lenguaje jurídico (especialmente lo relativo al positivismo), pero es entendible por todos y merece la pena hacer un esfuerzo por leerlo. Se trata de un texto para leer despacio, para saborear y sacar conclusiones. En una época con tanta "indignación" contra la clase política y nuestra democracia actual, Benedicto XVI nos habla de qué es y qué debe ser un político. De cuales deben ser sus aspiraciones y sus ideales. Desgrana la diferencia entre "derecho verdadero y derecho aparente", y nos habla de la democracia verdadera. Y define lo que es justo de lo que no lo es. Interesantísimas las aportaciones sobre la "ecología del hombre" y sobre el "patrimonio cultural de Europa". Que lo disfruten tanto como yo.


"Ilustre Señor Presidente. Señor Presidente del Bundestag. Señora Canciller Federal. Señor Presidente del Bundestag. Señoras y Señores.

Es para mi un honor y una alegría hablar ante está Cámara alta, ante el Parlamento de mi Patria alemana, (...).

Permítanme que comience mis reflexiones sobre los fundamentos del derecho con un breve relato tomado de la Sagrada Escritura. En el primer Libro de los Reyes, se dice que Dios concedió al joven rey Salomón, con ocasión de su entronización, formular una petición. ¿Qué pedirá el joven soberano en este importante momento? ¿Éxito, riqueza, una larga vida, la eliminación de los enemigos? Nada pide de todo esto. Suplica en cambio: "Concede a tu siervo un corazón dócil, para que sepa juzgar a tu pueblo y distinguir entre el bien y mal" (1 R 3,9). Con este relato, la Biblia quiere indicarnos lo que debe ser importante en definitiva para un político. Su criterio último y la motivación para su trabajo como político no debe ser el éxito y mucho menos el beneficio material. La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz. Naturalmente, un político buscará el éxito, que de por sí le abre la posibilidad a la actividad política efectiva. Pero el éxito está subordinado al criterio de la justicia, a la voluntad de aplicar el derecho y a la comprensión del derecho. El éxito puede ser también una seducción y, de esta forma, abre la puerta a la desvirtuación del derecho, a la destrucción de la justicia. "Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?", dijo en cierta ocasión San Agustín.

Nosotros, los alemanes, sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera. Hemos experimentado cómo el poder se separó del derecho, se enfrentó contra el derecho; cómo se ha pisoteado el derecho, de manera que el Estado se convirtió en el instrumento para la destrucción del derecho; se transformó en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, que podía amenazar el mundo entero y empujarlo hasta el borde del abismo. Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político. En un momento histórico, en el cual el hombre ha adquirido un poder hasta ahora inimaginable, este deber se convierte en algo particularmente urgente. El hombre tiene la capacidad de destruir el mundo. Se puede manipular a sí mismo. Puede, por decirlo así, hacer seres humanos y privar de su humanidad a otros seres humanos que sean hombres. ¿Cómo podemos reconocer lo que es justo? ¿Cómo podemos distinguir entre el bien y el mal, entre el derecho verdadero y el derecho sólo aparente? La petición salomónica sigue siendo la cuestión decisiva ante la que se encuentra también hoy el político y la política misma.

Para gran parte de la materia que se ha de regular jurídicamente, el criterio de la mayoría puede ser un criterio suficiente. Pero es evidente que en las cuestiones fundamentales del derecho, en las cuales está en juego la dignidad del hombre y de la humanidad, el principio de la mayoría no basta: en el proceso de formación del derecho, una persona responsable debe buscar los criterios de su orientación. En el siglo III, el gran teólogo Orígenes justificó así la resistencia de los cristianos a determinados ordenamientos jurídicos en vigor: "Si uno se encontrara entre los escitas, cuyas leyes van contra la ley divina, y se viera obligado a vivir entre ellos…, con razón formaría por amor a la verdad, que, para los escitas, es ilegalidad, alianza con quienes sintieran como él contra lo que aquellos tienen por ley…".

Basados en esta convicción, los combatientes de la resistencia han actuado contra el régimen nazi y contra otros regímenes totalitarios, prestando así un servicio al derecho y a toda la humanidad. Para ellos era evidente, de modo irrefutable, que el derecho vigente era en realidad una injusticia. Pero en las decisiones de un político democrático no es tan evidente la cuestión sobre lo que ahora corresponde a la ley de la verdad, lo que es verdaderamente justo y puede transformarse en ley. Hoy no es de modo alguno evidente de por sí lo que es justo respecto a las cuestiones antropológicas fundamentales y pueda convertirse en derecho vigente. A la pregunta de cómo se puede reconocer lo que es verdaderamente justo, y servir así a la justicia en la legislación, nunca ha sido fácil encontrar la respuesta y hoy, con la abundancia de nuestros conocimientos y de nuestras capacidades, dicha cuestión se ha hecho todavía más difícil.

¿Cómo se reconoce lo que es justo? En la historia, los ordenamientos jurídicos han estado casi siempre motivados en modo religioso: sobre la base de una referencia a la voluntad divina, se decide aquello que es justo entre los hombres. Contrariamente a otras grandes religiones, el cristianismo nunca ha impuesto al Estado y a la sociedad un derecho revelado, un ordenamiento jurídico derivado de una revelación. En cambio, se ha referido a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del derecho, se ha referido a la armonía entre razón objetiva y subjetiva, una armonía que, sin embargo, presupone que ambas esferas estén fundadas en la Razón creadora de Dios. Así, los teólogos cristianos se sumaron a un movimiento filosófico y jurídico que se había formado en el siglo II a. C. En la primera mitad del siglo segundo precristiano, se produjo un encuentro entre el derecho natural social desarrollado por los filósofos estoicos y notorios maestros del derecho romano. De este contacto, nació la cultura jurídica occidental, que ha sido y sigue siendo de una importancia determinante para la cultura jurídica de la humanidad. A partir de este vínculo precristiano entre derecho y filosofía inicia el camino que lleva, a través de la Edad Media cristiana, al desarrollo jurídico del Iluminismo, hasta la Declaración de los derechos humanos y hasta nuestra Ley Fundamental Alemana, con la que nuestro pueblo reconoció en 1949 "los inviolables e inalienables derechos del hombre como fundamento de toda comunidad humana, de la paz y de la justicia en el mundo".

Para el desarrollo del derecho, y para el desarrollo de la humanidad, ha sido decisivo que los teólogos cristianos hayan tomado posición contra el derecho religioso, requerido de la fe en la divinidad, y se hayan puesto de parte de la filosofía, reconociendo la razón y la naturaleza en su mutua relación como fuente jurídica válida para todos. Esta opción la había tomado ya san Pablo cuando, en su Carta a los Romanos, afirma: "Cuando los paganos, que no tienen ley [la Torá de Israel], cumplen naturalmente las exigencias de la ley, ellos… son ley para sí mismos. Esos tales muestran que tienen escrita en su corazón las exigencias de la ley; contando con el testimonio de su conciencia…" (Rm 2,14s). Aquí aparecen los dos conceptos fundamentales de naturaleza y conciencia, en los que conciencia no es otra cosa que el "corazón dócil" de Salomón, la razón abierta al lenguaje del ser. Si con esto, hasta la época del Iluminismo, de la Declaración de los Derechos humanos, después de la Segunda Guerra mundial, y hasta la formación de nuestra Ley Fundamental, la cuestión sobre los fundamentos de la legislación parecía clara, en el último medio siglo se dio un cambio dramático de la situación. La idea del derecho natural se considera hoy una doctrina católica más bien singular, sobre la que no vale la pena discutir fuera del ámbito católico, de modo que casi nos avergüenza hasta la sola mención del término. Quisiera indicar brevemente cómo se llegó a esta situación. Es fundamental, sobre todo, la tesis según la cual entre ser y deber ser existe un abismo infranqueable. Del ser no se podría derivar un deber, porque se trataría de dos ámbitos absolutamente distintos. La base de dicha opinión es la concepción positivista, adoptada hoy casi generalmente, de naturaleza y razón. Si se considera la naturaleza – con palabras de Hans Kelsen - "un conjunto de datos objetivos, unidos los unos a los otros como causas y efectos", entonces no se puede derivar de ella realmente ninguna indicación que sea de modo algúno de carácter ético. Una concepción positivista de la naturaleza, que comprende la naturaleza en modo puramente funcional, como las ciencias naturales la explican, no puede crear ningún puente hacia el Ethos y el derecho, sino suscitar nuevamente sólo respuestas funcionales. Sin embargo, lo mismo vale también para la razón en una visión positivista, que muchos consideran como la única visión científica. En ella, aquello que no es verificable o falsable no entra en el ámbito de la razón en sentido estricto. Por eso, el ethos y la religión se deben reducir al ámbito de lo subjetivo y caen fuera del ámbito de la razón en sentido estricto de la palabra. Donde rige el dominio exclusivo de la razón positivista – y este es en gran parte el caso de nuestra conciencia pública – las fuentes clásicas de conocimiento del ethos y del derecho quedan fuera de juego. Ésta es una situación dramática que interesa a todos y sobre la cual es necesaria una discusión pública; una intención esencial de este discurso es invitar urgentemente a ella.

El concepto positivista de naturaleza y razón, la visión positivista del mundo es en su conjunto una parte grandiosa del conocimiento humano y de la capacidad humana, a la cual de modo alguno debemos renunciar en ningún caso. Pero ella misma, en su conjunto, no es una cultura que corresponda y sea suficiente al ser hombres en toda su amplitud. Donde la razón positivista se retiene como la única cultura suficiente, relegando todas las otras realidades culturales a la condición de subculturas, ésta reduce al hombre, más todavía, amenaza su humanidad. Lo digo especialmente mirando a Europa, donde en muchos ambientes se trata de reconocer solamente el positivismo como cultura común o como fundamento común para la formación del derecho, mientras que todas las otras convicciones y los otros valores de nuestra cultura quedan reducidos al nivel de subcultura. Con esto, Europa se sitúa, ante otras culturas del mundo, en una condición de falta de cultura y se suscitan, al mismo tiempo, corrientes extremistas y radicales. La razón positivista, que se presenta de modo exclusivista y que no es capaz de percibir nada más que aquello que es funcional, se parece a los edificios de cemento armado sin ventanas, en los que logramos el clima y la luz por nosotros mismos, y sin querer recibir ya ambas cosas del gran mundo de Dios. Y, sin embargo, no podemos negar que en este mundo autoconstruido recurrimos en secreto igualmente a los "recursos" de Dios, que transformamos en productos nuestros. Es necesario volver a abrir las ventanas, hemos de ver nuevamente la inmensidad del mundo, el cielo y la tierra, y aprender a usar todo esto de modo justo.

Pero ¿cómo se lleva a cabo esto? ¿Cómo encontramos la entrada a la inmensidad, o la globalidad? ¿Cómo puede la razón volver a encontrar su grandeza sin deslizarse en lo irracional? ¿Cómo puede la naturaleza aparecer nuevamente en su profundidad, con sus exigencias y con sus indicaciones? Recuerdo un fenómeno de la historia política reciente, esperando no ser demasiado malentendido ni suscitar excesivas polémicas unilaterales. Diría que la aparición del movimiento ecologista en la política alemana a partir de los años setenta, aunque quizás no haya abierto las ventanas, ha sido y es sin embargo un grito que anhela aire fresco, un grito que no se puede ignorar ni relegar, porque se percibe en él demasiada irracionalidad. Gente joven se dio cuenta que en nuestras relaciones con la naturaleza existía algo que no funcionaba; que la materia no es solamente un material para nuestro uso, sino que la tierra tiene en sí misma su dignidad y nosotros debemos seguir sus indicaciones. Es evidente que no hago propaganda por un determinado partido político, nada me es más lejano de eso. Cuando en nuestra relación con la realidad hay algo que no funciona, entonces debemos reflexionar todos seriamente sobre el conjunto, y todos estamos invitados a volver sobre la cuestión sobre los fundamentos de nuestra propia cultura. Permitidme detenerme todavía un momento sobre este punto. La importancia de la ecología es hoy indiscutible. Debemos escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder a él coherentemente. Sin embargo, quisiera afrontar todavía seriamente un punto que, tanto hoy como ayer, se ha olvidado demasiado: existe también la ecología del hombre. También el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo arbitrariamente. El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando escucha la naturaleza, la respeta y cuando se acepta como lo que es, y que no se ha creado a sí mismo. Así, y sólo de esta manera, se realiza la verdadera libertad humana.

Volvamos a los conceptos fundamentales de naturaleza y razón, de los cuales habíamos partido. El gran teórico del positivismo jurídico, Kelsen, a la edad de 84 años – en 1965 – abandonó el dualismo de ser y de deber ser. Había dicho que las normas podían derivar solamente de la voluntad. En consecuencia, la naturaleza podría contener en sí normas sólo si una voluntad hubiese puesto estas normas en ella. Esto, por otra parte, supondría un Dios creador, cuya voluntad ha entrado en la naturaleza. "Discutir sobre la verdad de esta fe es algo absolutamente vana", afirma a este respecto. ¿Lo es verdaderamente?, quisiera preguntar. ¿Carece verdaderamente de sentido reflexionar sobre si la razón objetiva que se manifiesta en la naturaleza no presuponga una razón creativa, un Creator Spiritus?

A este punto, debería venir en nuestra ayuda el patrimonio cultural de Europa. Sobre la base de la convicción sobre la existencia de un Dios creador, se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos, la idea de la igualdad de todos los hombres ante la ley, la consciencia de la inviolabilidad de la dignidad humana de cada persona y el reconocimiento de la responsabilidad de los hombres por su conducta. Estos conocimientos de la razón constituyen nuestra memoria cultural. Ignorarla o considerarla como mero pasado sería una amputación de nuestra cultura en su conjunto y la privaría de su totalidad. La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma – del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma. Este triple encuentro configura la íntima identidad de Europa. Con la certeza de la responsabilidad del hombre ante Dios y reconociendo la dignidad inviolable del hombre, de cada hombre, este encuentro ha fijado los criterios del derecho; defenderlos es nuestro deber en este momento histórico.


Al joven rey Salomón, a la hora de asumir el poder, se le concedió lo que pedía. ¿Qué sucedería si nosotros, legisladores de hoy, se nos concediese formular una petición? ¿Qué pediríamos? En último término, pienso que, también hoy, no podríamos desear otra cosa que un corazón dócil: la capacidad de distinguir el bien del mal, y así establecer un verdadero derecho, de servir a la justicia y la paz.

Gracias por su atención."

Discurso de Benedicto XVI en el Parlamento alemán. 22 de Septiembre de 2011


viernes, 7 de octubre de 2011

Dentro de ti

¿Dices que estás solo? ¿Que no lo encuentras? ¿Qué no lo sientes? ¿Has buscado dentro de tí? ¿Has abierto las puertas y los cajones de tu interior?

Dios está tan cerca que te susurra al oido, que vibra en tu interior, que llama todos los días a tu puerta, que te pellizca el alma, que da calor a tu corazón.
Sientelo.

¿No lo encuentras? ¿Piensas que te ha dejado? Somos nosotros los que no le abrimos, los que miramos a otro lado al pasar a su lado.

La puerta de nuestro interior no tiene pomo por fuera. Sólo se abre desde dentro. Cristo llama y llama y los ruidos de nuestra vida, las ocupaciones, los desordenes, la comodidad y la debilidad nos impiden escucharlo.

¿Quieres sentirlo?
Cuando dudes, cuando te creas solo, cuanto te sientas abandonada, cuando no veas la salida pon la mano en tu pecho y escúchalo. ¿Lo sientes palpitar? ¿Sientes el latido de Su amor dentro de tí?
En cada pulsación te exclama "Te quiero" "Estoy aquí" "Dentro de tí" "En los demás" "Te quiero" "Junto a tí" late su palabra en nuestro pecho una y otra vez.

Siéntelo.
"pump, pump", "pump,pump". "Yo Soy", "Te quiero". Una y otra vez. No se cansa nunca de decirlo.

Donde mejor puedes encontrar a Cristo, es en el Sagrario, en los demás, en la Eucaristía y en tí mismo. Porque aquel que es todo Amor, late con fuerza en nuestro interior. Apartate del ruido. Escúchalo. Siente el latido de su amor en tu interior.

Cuanto mas nervioso, cuanto más necesitada, cuanto más angustiado, más rapido late tu corazón, porque más fuerte Cristo te repite una y otra vez lo mucho que te quiere, lo cerca que lo tienes, lo Vivo que te habla y que te escucha. Y más fuerte bombea por todo tu cuerpo su Fuerza y su Esperanza para que tú la sientas y saques fortaleza de donde no la tenías. Sientelo. Pon la mano en tu corazón y pídele esa fuerza que necesitas. Ahoga tu debilidad en su pecho.

¿Te sientes solo? Sumérgete en el silencio delante del Sagrario. Y allí, déjale que te hable. No le atosigues hablando tu solo. No apagues la conversación con tu monólogo. Deja que te hable en el silencio. Allí, ante el Sagrario sentirás ese latido maravilloso de vida y de esperanza en tu interior.

La oración, la oración es la llave que abre todas las puertas.
"Hablame Señor, que tu siervo escucha".

¿Te sientes sola? ¿Te ves desamparado? Búscalo en el amor a los demás. Derrocha caridad y encuéntralo a través de los ojos de los que te rodean. En casa, en el trabajo, en la calle, en tus ambientes, en los que más lo necesitan. Está ahí, observandote a través de las pupilas del otro, y latiendo en su corazón para que todo el mundo lo sienta.

¿Lo sientes ahora? Ha estado ahí siempre. Sólo faltabas tú en esta historia.

Él siempre está ahí. Abre el pomo de tu puerta desde dentro. Siéntelo latir en tu vida, en cada circunstancia, en cada quehacer, a cada minuto.

Cuando quieras ponerte a buscarlo, como en el hijo pródigo, Él ya te está esperando, sonriente y con los brazos abiertos para abrazarte.


jueves, 15 de septiembre de 2011

Stabat Mater



Hoy, 15 de Agosto, es el día de la Virgen de los Dolores. Hoy es el día, para todos los granadinos y muchísimos fieles de todas partes, de nuestra Patrona, de la Santísima Virgen de la Angustias. Hoy es el día de mi muy amada Madre, María Santísima de la Amargura. Hoy es el día de Ella, de aquella que entregó toda su vida a la Palabra de Dios. Aquella que se convirtió en Santísimo Sagrario de Cristo, pues en Ella la Palabra de Dios se hizo carne, y habitó entre nosotros.
Hoy, y este mes en toda Granada, la recordamos con su Vida entregada entre sus brazos. Con el cuerpo de su Hijo entregado en su regazo esperando la resurrección. Con aquel puñal que predijera el viejo Simeón ("¡Y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones." (Lc 2, 34-35)) clavado en su pecho.

Por eso, ante la expresividad y la fuerza de esta imagen, ante la radicalidad de la entrega de nuestra Santísima Madre, ante la esperanza y la pasión de María, solo nos queda quedarnos en silencio. Contemplarla y darle gracias por tanto y por todo. Acercarnos a su inmaculado corazón y orar con toda el alma. Porque no hay duda, de que Ella es el camino más corto para llegar a Dios.

STABAT MATER

Stabat Mater dolorósa Juxta Crucem lacrimósa, Dum pendébat Filius.

Cujus ánimam geméntem,
Contristátam et doléntem,
Pertransivit gladius.

O quam tristis et afflicta
Fuit illa benedicta
Mater Unigéniti!

Quae maerébat, et dolébat,
Pia Mater, dum vidébat
Nati poenas inclyti.

Quis est homo, qui non fleret,
Matrem Christi si vidéret
In tanto supplicio?

Quis non posset contristári,
Christi Matrem contemplári
Doléntem cum Filio?

Pro peccátis suae gentis
Vidit Jesum in torméntis,
Et flagéllis súbditum.

Vidit suum dulcem natum
Moriéndo desolátum,
Dum emisit spíritum.

Eja mater, fons amóris,
Me sentíre vim dolóris
Fac, ut tecum lúgeam.

Fac, ut árdeat cor meum
In amándo Christum Deum,
Ut sibi compláceam.

Sancta Mater, istud agas
Crucifixi fige plagas
Cordi meo válide.

Tui nati vulneráti,
Tam dignáti pro me pati,
Poenas mecum dívide.

Fac me tecum pie flere,
Crucifixo condolére,
Donec ego víxero.

Juxta Crucem tecum stare,
Et me tibi sociáre
In planctu desídero.

Virgo vírginum praeclára,
Mihi jam non sis amára:
Fac me tecum plángere.

Fac, ut portem Christi mortem,
Passiónis fac consórtem,
Et plagas recólere.

Fac me plagis vulnerári,
Fac me Cruce inebriári,
Et cruó re Fílii.

Flammis ne urar succénsus,
Per te, Virgo, sim defénsus
In die judícii.

Christe, cum sit hinc exíre
Da per Matrem me veníre
Ad palmam victóriae.

Quando corpus moriétur,
Fac, ut ánimae donétur
Paradísi glória. Amen.

Estaba la Madre dolorosa
junto a la cruz llorando,
mientras su Hijo pendía.
Su alma llorosa,
triste y dolorida,
traspasada por una espada.
¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita
Madre del Unigénito!
Estaba triste y dolorosa,
como madre piadosa,
al ver las penas de su Divino Hijo.
¿Qué hombre no lloraría,
si viese a la Madre de Cristo
en tan atroz suplicio?
¿Quién no se contristaría,
al contemplar a la Madre de Cristo
dolerse con su Hijo?
Por los pecados de su pueblo,
vio a Jesús en los tormentos,
y sometido a los azotes.
Vio a su dulce Hijo
morir abandonado,
cuando entregó su espíritu.
¡Oh, Madre, fuente de amor!
Haz que sienta tu dolor
para que contigo llore.
Haz que arda mi corazón
en amor de Cristo mi Dios,
para que así le agrade.
¡Oh santa Madre! Haz esto:
graba las llagas del Crucificado
en mi corazón hondamente.
De tu Hijo lleno de heridas,
que se dignó padecer tanto por mi,
reparte conmigo las penas.
Haz que yo contigo piadosamente llore,
y que me con­duela del Crucificado,
mientras yo viva.
Haz que esté contigo
junto a la cruz;
pues deseo asociarme en el llanto.
¡Oh Virgen la más ilustre de todas las vírgenes!
no seas ya dura para mí;
haz que contigo llore.
Haz que lleve la muerte de Cristo;
hazme socio de su Pasión
y que venere sus llagas.
Haz que, herido con sus heridas,
sea yo embriagado con la cruz
y con la Sangre de tu Hijo.
Para que no me queme y arda en las llamas,
por ti, oh Virgen, sea defendido
en el día del juicio.
¡Oh Cristo! Cuando hubiere de salir de aquí,
dame, por tu Madre,
que llegue a la palma de la victoria.
Cuando el cuerpo feneciere,
haz que al alma se le dé
la gloria del Paraíso.
Amen.




lunes, 22 de agosto de 2011

La Jornada Mundial de la Juventud (II): Todo un éxito

La Jornada Mundial de la Juventud de Madrid ha sido algo más que un éxito. Lo ha reconocido hasta el gobierno, que ya es decir, y entre líneas hasta el diario Público, que es decir más.

Y lo ha sido a pesar del calor sofocante, la máxima anual, de estos días en Madrid. A pesar de la tormenta y la tromba de agua de la Vigilia del sábado. A pesar de ser el periodo vacacional estrella del año. Un éxito a pesar de un gobierno que no ha tenido más remedio que dar un frio apoyo ante lo grandioso de acontecimiento mundial sin igual. Un éxito a pesar de la oposición de los partidos de izquierda (inmersos todavía, a estas alturas del siglo XXI, en su arcaica, rancia y añeja lucha laicista). Un éxito a pesar de las ridículas razones de esos grupos "anticatólicos" (no símplemente laicistas, dado que no se manifiestan contra musulmanes, budistas o judíos, sino anticatólicos, porque no pueden con nuestra religión, a pesar de disftutar de nuestra cultura).

Un éxito pese a la violencia verbal e intimidatoria de esos apenas 200 manifestantes que querían boicotear el buen ambiente de Madrid estos días. Un éxito a pesar de la Delegación del gobierno en Madrid que permitió una marcha sectaria y provocadora por el mismo lugar dónde se concentraban en un ejercicio ejemplar de civismo, ciudadanía y comportamiento los peregrinos del JMJ. Un éxito a pesar de la actitud de los sindicatos que amagaron con una huelga de metro y en el aeropuerto de la que tuvieron que desistir por el ridículo tan espantoso que iban a hacer.

La JMJ ha sido un éxito de cifras en todos los sentidos. Un éxito porque ha congregado a cerca de dos millones de personas. Un éxito porque se ha celebrado en España la vigilia y la mayor y más Eucaristía de nuestra historia, siendo la mayor concentración católica de nuestro pais (Me ha sorprendido leer en más de un medio que hubo gente que se quedó fuera de Cuatro Vientos porque no cabían más personas el domingo.....increíble).

Un éxito por su organización. Por sus trascendecia mediatica, dado que ha sido seguida en unos 200 paises, por unos 600 millones de espectadores desde que el Papa llegara a Madrid el jueves(lo que supone la misma audiencia de los Juegos Olímpicos o la del mundial de sudáfrica), que han situado a España en el centro de atención informativo del mundo, proporcionando a nuestro pais una imagen envidiable en el exterior. Exito en el beneficio económico y de imagen para Madrid con un incremento de ingresos de más del 30% en hostelería y de casi el 60% en restauración (los comerciantes de Sol y Preciados están igual de contentos que cuando el 15M). Un éxito por sus impresionantes cifras con cerca de 2.000.000 de peregrinos, 14.000 sacerdotes, 800 obispos, 4.500 seminaristas, 30.000 voluntarios, 5.000 periodistas, 197 paises representados....

Un éxito también en el apartado económico, dado que los peregrinos han permitido facturar más de 39 millones de euros en pequeños comercios, según la Confederación de Comercio de Madrid unos 160 millones según la Confederación de empresarios gastados en transporte y hostelería principalmente.Además el Gobierno de la Comunidad de Madrid afirma que esta semana ha supuesto un aumento de unos 150 millones en el PIB de la Comunidad Autónoma.

Pero en medio de tanta cifra, de tanto propósito y despropósito, de tanto dato y tanto número, la JMJ no ha sido un exito a pesar de todo lo anterior, de lo bueno y de lo malo. La JMJ ha sido por encima de todo y ante todo, un éxito por el mensaje de esperanza, de alegría y de paz cristiana que ha transmitido a todo el mundo.

Ha sido un éxito porque todo lo que hemos vivido y profundizado en la fe, en el Evangelio y la oración aquellos que hemos seguido la JMJ allí o desde casa, vale más que todos los datos anteriores. Porque esa imagen de fe y fortaleza que nos ha transmitido nuestro Papa, el Papa de todos, de los que creen y de los que no, porque Jesucristo es de todos, vale por encima de todo. Porque la emoción que hemos vivido estos dias está mucho más allá de toda cifra. Un éxito por el espíritu de conversión y amor que se ha respirado y hemos vivido. Un éxito por cada uno de aquellos que se han confesado en la fiesta del perdón.

Un éxito por la enorme catequesis de amor que nos ha planteado Benedicto XVI estos dias. Un éxito por su mensaje, su altura de miras, su talante y su fortaleza. Un éxito por la firmeza de la fe, arraigada en Cristo, de aquellos que sufrieron el calor, la incomodidad, el polvo, la sed, la lluvia y el viento durante la vigilia. Un éxito por cómo nos sentimos comunidad VIVA en la fe de Cristo viviendo la multitud interminable de Cuatro Vientos en la Santa Misa del domingo. Un éxito por cómo se sentirían aquellos cristianos de Irak, de Pakistan, de India, o Jerusalem al verse en medio de esa multitud de católicos y ver la grandeza de la Iglesia y su unidad. Un éxito porque ha sido autopista de esperanza para todos los católicos de España y del mundo, ante tanta persecución laica, y ante tanto mensaje contradictorio que nos intentan vender.

Y por todo ello, ha sido un éxito, porque aunque tan sólo uno hubiera experimentado esta esperanza, esta fortaleza en la fe, esta ilusión en Cristo, aunque tan sólo uno lo hubiera vivido, hubiera merecido la pena tanto esfuerzo. Porque la Iglesia no se mueve por las cifras ni por los datos, en los que a veces caemos para dar testimonio del poder del Evangelio, sino por el amor de Cristo y de los hermanos, por ese "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio", por ese "ubi caritas, Deus ibi est", por ese "Bienaventurados...." de Jesús.

Porque aunque todos estos datos y toda esta oposición nos haga más fuertes y nos anime el espíritu, la labor de la Iglesia no está para rellenar cifras, sino para llevar el Evangelio y el Espíritu de Cristo a todos los rincones de la Tierra y a todas las almas del mundo. Y eso es precisamente lo que ha hecho, y muy bien la JMJ. Por eso ha sido todo un éxito.


martes, 16 de agosto de 2011

Jornada Mundial de la Juventud (I)

Con la Eucaristía de esta tarde, presidida por el Cardenal Mons. Rouco Varela, comienza oficialmente la JMJ 2011 de Madrid.




Pero aunque la Jornada comience esta tarde, la verdad es que durante todo el año se ha vivido de forma intensa en todas partes con las actividades de preparación de esta.

La llegada del icono y de la cruz de la JMJ y su paso por toda la geografía acompañada de vigilias de oración, eucaristías cargadas de emoción y todo tipo de actividades llenas de ilusión y arropadísimas de jóvenes, calentaron los motores para este acontecimiento único.

Después la llegada de peregrinos a las distintas Diocesis de acogida encendió la llama de este maravilloso encuentro mundial que acoge Madrid y toda España.

Como bien afirman los responsables de finanzas de la JMJ, estas Jornadas no cuestan nada al Estado, más allá de los mismos gastos de seguridad, limpieza y orden que puede acarrear cualquier acontecimiento de esta magnitud, como unos Mundiales de cualquier deporte puntero, el Gran Premio de F1 de Valencia, una Maratón, el Forum de Barcelona o la Expo de Zaragoza. Incluso marchas menores como la manifestación del 1 de Mayo o la marcha del orgullo Gay, o algo así, tienen gasto por parte del Estado. Es más la marcha "anti-JMJ" que organizan los tolerantes laicistas tiene un dispositivo de seguridad, emergencias y limpieza que pagamos también los católicos con nuestros impuestos.
No permitirlo en este caso porque sea una manifestación de fe, además de inconstitucional, sería tan absurdo como prohibir las procesiones de Semana Santa, aduciendo que es una barbaridad que las administraciones se hagan cargo de su seguridad y orden, y que no se debe cortar el tráfico porque es algo confesional.Es el argumento del absurdo cuando se tienen planteamientos obcecados, trasnochados, decimonónicos, llenos de odios y rencores y por supuesto, absurdos.

Por supuesto la JMJ se organiza con todos los permisos de las autoridades civiles, no como aquellos que ocuparon plazas y calles de forma ilegal, dejaron toneladas de basura cuya limpieza pagamos todos y ocasionaron destrozos en mobiliario urbano y se enfrentaron hasta la agresión a la policía. Esto sin embargo, para la progresía "guay" es cool y democracia real.

Además, los beneficios fiscales que reciben las empresas patrocinadoras son los mismos que otros eventos que como este han sido catalogados por su magnitud y repercusión de especial interés, como la Copa América de vela, el Milenio de Granada o el Mundial de Atletismo de Barcelona del año que viene.

Me hacía gracia cuando el otro dia se reunían en la Puerta del Sol de Madrid "cientos de indignados" según Público, y medio millar, o sea unas 500 personas, en el resto de la prensa, en lo que llaman "asamblea" y "exigían" con sus carteles de "no nos representan" que no se utilizaran los medios públicos de comunicación para dar cobertura a la JMJ, entre otras sandeces laicas. O sea, que un encuentro mundial que va a ser retransmitido en todo el mundo, que llevará una gran imagen de nuestro país por todas partes, y que incluso puede beneficiar a la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos, por ejemplo, y que reunirá a unos dos millones de jóvenes de todo el mundo, por que sea un evento católico, no puede ser retransmitido y su "asamblea" de unas 500 personas según el medio más afín, sí, porque ellos representan a la auténtica, a la genuina, a la inigualable democracia real.

Pero bueno, gracias a Dios, España se está dando cuenta que este llamado "movimiento 15-M", ya está manejado por movientos antisistema, de ultraizquierda y otros de ese estilo que se ha aprovechado de mucha gente de buena fe y necesitados de justicia social. Pues eso, que ellos sí que no nos representan, por mucho que tengan algunas propuestas de interés.

Contrasta el espíritu de alegría y de ilusión, el espíritu de sumar y construir, el espíritu de esperanza, perdón y paz con el espíritu lleno de rencor, de odio y de negación de estos "movimientos anti-todo" (anti -Papa, anti-sistema, anti-derecha, anti-......) que solo quieren que no exista más manifestación externa que la de aquellos ideales en los que ellos creen, y se persiga, oculte y prohiba aquello en lo que creemos y pensamos los demás . Una democracia muy real, sí señor, mas bien democracia popular, como la de China.

Ridícula quedará la marcha "anti-Papa" de los laicistas y del 15-M al lado de los números de la JMJ, con cerca de dos millones de peregrinos previstos, más de 5.000 periodistas y 197 paises acreditados para emitir la señal, 1.200.000 reproducciones del canal JMJ de YouTube, 30.000 voluntarios, 14.000 sacerdotes, 800 obispos y más de 300 actos culturales que organiza en Madrid la JMJ estos dias, aunque seguro que habrá algún medio de comunicación que las ponga a la misma altura. Todos sabemos como funcionan estas cosas. Pero todo el mundo tiene derecho a manifestarse en democracia. Hasta los católicos.

Un par de datos más, la superficie habilitada en Cuatro Vientos para la Vigilia y la Eucaristía supone un espacio igual al de 48 estadios de futbol, y las 7 toneladas de rosarios que se repartirán entre los peregrinos se han elaborado en una fábrica de Ecuador que ha dado trabajo a 150 familias pobres.

En fín, no sigo porque la Jornada Mundial de la Juventud inspira todo lo contrario. Encuentro, comunión, reconciliación, esperanza, y alegría.

Madrid ya está hasta los topes de jóvenes llenos de buena fe y buen talante que quieren compartir su experiencia de amor en Cristo para seguir "firmes y arraigados en la fe". Ante tanta autenticidad poco nos importan los insultos, ironías, mentiras y rencores que tienen aquellos que no tienen mas razones que la de la ira y el integrismo. Sólo nos queda disfrutar de estos dias y rezar mucho por ellos.

La realidad es la que decía ayer mismo Mons. Rouco Varela. "El Papa es el único que puede congregar a más de un millón de personas de todo el mundo". ¡¡Y menuda juventud!! Decía la policía municipal de Granada, en el encuentro de acogida de esta ciudad que reunió a 4.000 peregrinos (no cientos, ¡miles!), que nunca había tenido menos trabajo en una reunión de jóvenes en la vida......claro, acostumbrados al botellón y esas cosas, aparecen jóvenes con valores que saben divertirse y pasarselo bien de forma sana, y nada de disturbios, violencia o destrozos.
El primer Ministro Cámeron, echaba en falta, estos dias, estos valores en determinados sectores de la juventud de su país. Por mucho que les pese a algunos, la Iglesia solo inspira estas cosas. Lo demás, la deshumanización del hombre, la sequedad del alma y la ausencia de las raices del Amor en la juventud solo nos trae el desierto de la falsa y árida diversión de la juventud, y de sus desequilibrios interiores.

En fin. Que hoy comienza esa ola de alegría auténtica y esperanza plena que es la JMJ. Un encuentro para todos y de todos. Un lugar donde encontrarnos con la plenitud de Cristo. Un espacio para la comunión, la reconciliación y la fraternidad. A pesar de que todo lo que ofrece el Evangelio de Cristo y su Iglesia es así de positivo, seguiremos perseguidos por aquellos que nos ven como sus enemigos. Será porque sus valores son distintos. Bienaventurados seremos. Buena señal.

Feliz y provechosa JMJ, tanto si vamos como si no podemos ir y tenemos que disfrutarla por los medios de comunicación.




miércoles, 20 de julio de 2011

El Rosario Universal de la JMJ 2011

La Jornada Mundial de la Juventud, ya está a las puertas. Queda menos de un mes y muchas son las iniciativas que giran en torno a este gran encuentro de la cristiandad que el Beato Juan Pablo II puso en marcha.

Una de estas actividades es el "Rosario Universal".

El Rosario Universal consiste en lo siguiente:

Durante los momentos de espera previos a la Vigilia, se rezará el Santo Rosario.

Para facilitar el sentido de catolicidad, cada avemaría y cada oración se recitarán en una lengua distinta. Estas oraciones se seleccionarán de las grabaciones que hayan sido enviadas para este fin a través de la web: http://www.rosariouniversal.org/

El objetivo principal es componer una grabación en vídeo de una parte del Rosario, para guiar el rezo de los que lo reciten en la explanada de Cuatro Vientos.

Aquí pueden grabar una persona o a un grupo, con paisajes y localizaciones diversas, en cualquier lengua conocida, siempre que se haga, como indica la própia web, con devoción y sencillez.

Una gran iniciativa. ¡A animarse!



miércoles, 6 de julio de 2011

VACACIONES

Hay algunos que ya están de vacaciones. Para todos ellos, que disfruten, que aprovechen el tiempo, que NO pongan las actitudes y los compromisos de vacaciones, que desconecten y que descanse. Que disfruten de la familia y el tiempo libre.

Para los que todavía estamos "en el tajo" un poquito más, aquí dejo una viñetas de Forges, que siempre hacen el tiempo más ameno:
















FELIZ VERANO A TODOS.

BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II

BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II
1 de Mayo de 2011

Año de la Fe 2012-2013