lunes, 17 de junio de 2013

María Desatanudos

El pasado mes, D. Francisco, el capellán de la EFA, nos contó la historia de una devoción mariana muy particular que tiene nuestro Papa Francisco. Se trata de la devoción a la advocación de María Desatanudos.

Resulta que el Papa, cuando todavía no lo era, en la década de los 80, en uno de sus viajes de estudiante, ya siendo sacerdote jesuita, visitó la iglesia de St. Peter am Perlach, en Augsburgo (Alemania), y quedó "prendado" con una imagen de la Virgen María que allí había. Se trata de la imagen de la Virgen Desatanudos o María Desatanudos. 
La imagen de María Desatanudos (Maria Knotenlöserin) es un cuadro de Johann Georg Melchior Schmidtner y data aproximadamente del año 1700. En éste puede verse a María rodeada de ángeles pequeños protegida por la luz del Espíritu Santo. Se encuentra de pie pisando la cabeza de la Serpiente. Un ángel a su izquierda le alcanza una cinta anudada y otro ángel a su derecha recoge la cinta estirada, libre de todo nudo. Abajo del cuadro puede apreciarse a un hombre caminando a oscuras guiado por la compañía de un Arcángel, lo cual nos remite a San Rafael Arcángel guiando en su camino a Tobías en su viaje.

El entonces sacerdote Jorge Bergoglio, descubrió enseguida el gran valor de aquella imagen. María Santísima es, no sólo la gran intrecesora ante el Padre, sino también nuestra Madre que nos ayuda directamente con los problemas que nos encontramos diariamente.
¿Cuantas veces nos rendimos ante las dificultades que se nos presentan, ante los nudos que nos da la vida? ¿Cuantas veces caemos en la tentación de ante una dificultad, y como hizo el mismísimo Alejandro Magno con el nudo Gordiano, de cortar por lo sano, de abandonar en vez de "desatar", en vez de desanudar? 
Santa María, en esta imagen nos anima a no perder la fe, a no caer en la desesperanza, en no desistir. En tratar de "desatar", pero mantener la cinta. Esa cinta que es el vínculo.
Si esto lo llevaramos a la práctica en tantas ocasiones de la vida (problemas, trabajo, hijos, matrimonio, complicaciones en nuestra vida,

en la fe....), si trataramos de desatar en vez de cortar, si tuvieramos la fe suficiente como para poner "nuestra cinta" en manos de María y del Señor......cuantos nudos estarían desatados y no cortados.
San Ignacio decía aquello de "en tiempo de desolación, no hacer mudanza", en los malos tiempos no hacer cambios, no romper la cinta. Y San Josemaría decía que "cuando no se arranca el árbol de cuajo, solamente se caen las ramas secas... y esas, bien caídas están." (Camino 685).
Jorge Bergoglio tomo varias estampas de aquella iglesia y desde entonces no ha parado de extender esta devoción allá por donde va. Y son muchas las iglesias que a día de hoy tiene  esta imagen desde entonces, especialmente en Argentina.
Acudamos a esta bella vocación mariana. Y que nuestra fe, y nuestra devoción a María, sean firmes manos que nos ayuden a desatar los nudos que aparecen en la cinta de nuestra vida.



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