lunes, 5 de julio de 2010

SÍ A LA VIDA

Qué mejor que hablar hoy que entra en vigor la triste nueva ley del aborto, del inicio de la vida, de la defensa de un ser humano indefenso que desde la concepción es ya una realidad única, y de cómo Dios nos mima desde el inicio de nuestros días en el seno materno, como lo hizo con el nacimiento de su Hijo, tras su encarnación, en el seno de una familia muy humilde, joven y llena de problemas y dificultades que afrontar, como eran María y José.

Cuando comencé a pensar en esta entrada le di muchas vueltas a cómo plantear el tema, porque eran muchas las cosas que se podían decir a favor de la vida, y especialmente de la vida de aquellos que son víctimas de este crimen. Argumentos científicos, sociales, psicológicos…

Sería importante plasmar, pensé, en este artículo argumentos como los del Doctor en Comunicación Biomédica, Enrique Sueiro, que indica cómo “los avances científicos revelan evidencias, poco conocidas por el público general, del proceso biológico natural del cuerpo de la embarazada. Así, se produce una especie de diálogo molecular desde el primer momento entre el embrión y la mujer que permite que, a pesar de ser algo extraño a la madre, las defensas naturales no se activen. O que “El ser fecundado, desde el inicio, es un individuo irrepetible, dotado de una estructura genética única, programada por el ADN, distinta a la de la madre.”

O los muy nombrados datos de la prestigiosa revista científica Nature donde se dan a conocer detalles del embrión de solo un día que indican que guardamos memoria, etiquetas, de nuestro primer día que marcan el resto de nuestra vida, confirmando que en los 46 cromosomas del óvulo fecundado (23 del padre y 23 de la madre) están ya inscritas todas las características del individuo: sexo, talla, color de los ojos y de los cabellos, forma del rostro y hasta temperamento. (“Your destiny, from day one”, Nature).

O como “al decimoctavo día de vida (cuatro después de la falta de la regla) empieza a formarse el cerebro. Su minúsculo corazón late desde el día 21. A los 45 días, el embrión mide 17 milímetros de largo. Tiene manos, pies, cabeza, órganos y cerebro, pudiéndose registrar ondulaciones en el electroencefalograma. A los 60 días de la falta, funciona ya su sistema nervioso. Después de la concepción, no hay un paso del no ser al ser humano. La vida humana está siempre en despliegue.” (Dr. Juan Cruz Cruz)

Sin embargo, el principal argumento, como cristiano, lo encontré un domingo en Misa al escuchar la Palabra de Dios. Atento aquel domingo escuché el Evangelio correspondiente, el del joven rico. El pasaje en que un joven potentado le pregunta a Jesús “Maestro bueno, qué he de hacer para alcanzar la Vida eterna?” (Mc 10, 17ss). La respuesta de Jesús es conocida por todos pero aquel día en su homilía el sacerdote subrayó otro aspecto de ese Evangelio; La actitud amorosa de Cristo ante este hombre, conocedor de sus debilidades y de sus deseos. Antes de responder Cristo a esta pregunta, el evangelista Marcos señala que “Jesús, fijando en él su mirada, lo amó” (Mc 10, 21). Y entonces, como una ráfaga de luz vi claramente aquello que era lo más doloroso del aborto. Que esa mirada de amor de Cristo, de Dios, que desde el primer momento de nuestros días, desde la propia concepción, recibimos, esa mirada, será la única que recibirán esos niños, junto con la de la Virgen María y los santos del cielo. Que todo el proyecto de vida y de amor que Dios pone en cada ser humano desde su propia concepción, (“que desde el seno de mi madre me eligió y me llamó por su gracia.” Gálatas 1,15), se verá truncado.

Es maravilloso el Salmo 139, con respecto a esto. Y si hace tiempo que no lo han leído, les animo desde aquí a que hagan su próxima oración meditándolo. ¿Qué mejor que la Palabra de Dios para explicar cómo desde el momento cero de la concepción ya somos una realidad única, en la que Dios pone todo su amor y toda su esperanza, como luego la pondrán sus propios padres?

“Porque tú formaste mis entrañas;
me has tejido en el vientre de mi madre.Te alabaré; prodigio soy, prodigiosas son tus obras;
Mis huesos no se te ocultaban
cuando era formado en lo secreto.
Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro están inscritos los días que me has fijado
sin que aún exista el primero.” SALMO 139

Y así me vino a la cabeza la sonrisa de mis niños cuando estoy con ellos y cómo mutuamente nos miramos con ese mismo amor con que nos mira Cristo. Y el momento en que de noche, cuando ya llevan acostados un buen rato, me acerco a ellos en silencio a taparlos y a darles ese beso de buenas noches, y los ves tan frágiles, allí dormidos, tan inocentes ante todo. Y los miras con todo el amor del mundo mientras les sueltas un susurrante “te quiero. Buenas noches” que escuchan en sus sueños. Y supongo que así será la mirada protectora y amorosa que tiene Dios con aquellos niños que se encuentran todavía en el vientre materno. Y me emocioné por aquellos que no recibirán esos besos, ni esas caricias, ni esas miradas de amor de padres, abuelos, familia…. Y también por aquellos que dejaron de entregarlas, que prefirieron seguir con sus vidas “sin complicarse” o “sin complicarlas más”, rechazando la bendición que Dios ya les estaba regalando.

Muchas cosas más me gustaría reflejar en este artículo, como la gran responsabilidad en este asunto que tiene la sociedad que no ayuda lo suficiente a esas madres embarazadas escasas de recursos a o los padres o familias que no educan a sus hijos en la cultura del amor proporcionándoles una educación sexual sesgada y mutilada, falta de valores, donde lo importante es “hagas lo que hagas, no te quedes embarazada”, situándoles en una situación de soledad o miedo que los aboca a la negación de sus propios hijos. O la implicación que tenemos que tener todos a favor de la vida, apoyando a la mujer y la maternidad y resistiendo con la fuerza del amor de Cristo ante la cultura de la muerte.
Porque como decía Juan Pablo II en Polonia, viendo el horror del nazismo “Si nos alejamos de Dios, ¿quién nos garantiza que un día un poder humano no reivindique de nuevo el derecho a decidir qué vida humana vale y cuál no vale?”.

El derecho a la vida de un ser humano es siempre superior a cualquier otro derecho, porque en base a la vida, disfrutamos del resto de derechos. “El respeto a la vida es fundamento de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad.” (Juan Pablo II). Y ninguna justificación de cualquier otro tipo, puede ser superior a la de la vida de un ser humano. Por eso la defensa de la vida no es una cuestión de derechas o de izquierdas, de feministas o de no feministas, de hombres o de mujeres, de adultos o de jóvenes. Es una cuestión de amor y de justicia.

Aquel día, cuando salí de la Eucaristía, entré en la sacristía para saludar al sacerdote, dado que es un buen amigo mío, y allí, en un tablón que había junto a los salones parroquiales vi una frase que se me quedó grabada. En un folio en blanco sujetado por unas chinchetas, y junto a un dibujo de una mujer embarazada cuyo vientre estaba traslúcido y se podía ver el feto, estaba escrito lo siguiente: “¿Sabes de dónde saca fuerzas una mujer para no abortar? DE DENTRO, DE MUY ADENTRO”.

Pero también toda madre, toda familia, tiene que tener el pleno apoyo y todo el amor de aquellos que nos llamamos cristianos y del resto de la sociedad, para ayudarles con aquellos problemas sociales, económicos o personales que tengan ante la venida de un hijo. Por eso quiero dar desde aquí mi enhorabuena a iniciativas ciudadanas como RedMadre.

Porque como decía Chesterton:
“SI DE VERDAD VALE LA PENA ALGO, VALE LA PENA HACERLO A TODA COSTA.”

miércoles, 5 de mayo de 2010

Emoción en el recuerdo

Ya ha trascurrido un mes desde que se nos fue la Semana Santa de este año.
Una semana llena de emoción y de emociones, de sentimientos, pasiones y oraciones.
Emoción de padre al ayudar a mi hijo a vestirse su pequeño hábito blanco de cruz santiaguera prendida en el hombro en la misma habitación donde año tras año yo mismo me he vestido, primero con mis benditas vestiduras de costalero y ahora mi hábito blanco y azul del Huerto. Colocar emocionadamente su capa, sus guantes y darle a besar la medalla antes de que su vivido cordón hilado de cielo y paz prenda de su pequeño cuello.
Emoción al ceñirle el cíngulo a su cinturita, ponerme el capillo y salir a la calle caminando cogido de su mano.
Emoción de padre y de esposo al cruzar juntos serenamente la Carrera y subir por la Cuesta del Progreso en esa primera y previa estación de penitencia hasta el Convento donde nos espera el cielo prendido de dos sagrados altares.
Emoción al mirar entre las pequeñas ventanas de mi capillo por el que se asoma mi vista y sentir a mi también emocionado hijo y a mi amada mujer viviendo este mismo momento apasionado. En ella siempre descubres esos ojos de madre y esposa que no cesan de amarnos.
Lunes Santo de emoción y pasión.
Emoción al descubrir los emocionados ojos de mi compadre, junto a su hijo esta vez, y hallar en ellos las mismas sensaciones que vivo yo, la de un padre entusiasmado y aferrado a la mano de un hijo palpitando ante este dia tan especial.
Emoción de ver a mi ahijado con su nazareno hábito blanco junto a su madre, mi compadre, mi hijo, y su madrina, en esta pequeña familia que somos, en el santuario de la calle Santiago.
Emoción al ver, este año sí, a mi comadre, compartiendo la emoción de su esposo y su hijo y las experiencias de este Lunes Santo en Granada con todos nosotros.
Lunes cargado de amor junto a los mios, bendecidos por la fragancia del Huerto que huele a manos abiertas de pasión y Madre milagrosa de la Amargura que un año más nos trae aquí.
Emoción al llegar y saludar a mi hermano en la pequeña capilla con un fuerte y querido abrazo, y salir al patio y rezar intensamente ante los gloriosos ojos de mi Reina de la Amargura y mi Señor del Huerto.
Emoción de ver a los niños junto a sus madres en las filas.
Emoción al rezar por las calles, por las esquinas, por los rincones de mi Granada, cumpliendo mi humilde función en el cortejo y haciendo un rosario de penitencia y de felicidad de todas las circunstancias de la salida.
Emoción al encontrarme a mi cuñada Noelia, que este año no ha podido salir porque en su vientre ya lleva la que será una de las más guapas cofrades de Granada. Amor de madre que espera a su Virgen para seguir regalandole Salves.
Emoción al llegar ante el sagrario de nuestra Santa Catedral y alcanzar el zenit de esta peregrinación dolorosa y gozosa, y rezar con lágrimas de cofrade agradecido ante Dios que tanto nos dio y nos da para que vivamos la dicha infinita de la gracia. Dios hecho Eucaristía que nos recibe para darnos el abrazo del Padre, como al hijo de la parabola, antes del cruzar el perdón hecho puerta. Allí encomendar por mis hijos, por mi mujer, por mis padres, por la familia, por los amigos y por todos aquellos a los que les pueda servir mi oración y penitencia. Tiempo de gracia en el crucero del templo de los granaínos.
Salida de ángeles y coros del cielo. La Gloria vuelve a las calles. El barrio prepara su reclinatorio sacro para postrarse y rezar al paso de las Bienaventuradas Imágenes comendadoras.
Emoción de una bulla infinita que recibe en la calle Santiago a sus Sagrados Titulares en una marea de rezos, peticiones y acción de gracias.
Emoción y sentimiento en el "ahí queó", en el abrazo y el beso a mi familia y todos mis hermanos en el viejo compás del convento.
Flor prendida en la mano para, como cada año, regalarsela a mi madre.
Última oración en el altar del paso y silencio orante en el traslado a sus capillas.
Silencio al llegar a casa.
Es la hora de cerrar los ojos, con el latir del tambor todavía en los oidos, y comenzar a soñar que el Lunes Santo comienza de nuevo.
Lunes Santo de emoción y de emociones, de sentimientos, pasiones y oraciones.

jueves, 15 de abril de 2010

LLEGÓ LA HORA.

Jesús mira al frente y ve la amada Jerusalen oculta entre las sombras de la noche. Un olivo le acaricia la sien con suave mecida, quedando impregnadas sus hojas de la amarga y temprana sangre de la pasión que ya comienza.
Cristo mira la Ciudad Santa y llora. Su pecho se contrae, abre las manos y caen buscando sus santas rodillas que rezan en aquel huerto ya para siempre bendito.

Su templo, sus calles, sus murallas.

Sus ventanas parpadean al son del crepitar de una vela en unos casos, y en otros, son oscuros ojos que le miran desde el otro lado del monte arrepintiendose ya del destino que le ofrecen a su Rey. Las casas se derraman colina abajo como si fueran un reguero de lágrimas de una ciudad que llora al ver a su Señor sufriente. Lágrimas blancas que serpentean entre adobe y adoquín y no se agotan nunca.
Y recortando la silueta de una luna que revolotea su vestido de novia, el sagrado templo que le devuelve la mirada a Cristo. Casa del Padre que sufre ante su Hijo Amado.

Se oyen voces en la serenidad de la noche. Un grupo sale de Jerusalen y comienza a recorrer el viejo camino de Betania, el que transcurre por el monte de los olivos.
El murmullo llega a los oidos de Cristo como un latido en su interior. ¿Son tambores o es su sagrado corazón bombeando amor con fuerza?
Estrellas fugaces recorren su rostro y lo riegan de amargura.
Cristo cierra los ojos, inspira, y reza. Los vuelve a abrir y gira su rostro hasta descubrir a sus discípulos, a sus amigos, dormidos en la inocencia del que no sabe lo que ocurrirá en unos momentos.

Mira a su alrededor y se siente en el compás de un convento de clausura del Realejo. Ya no está solo. A su lado un reguero de anónimos discípulos en fila de dos rozan su sagrado trono buscando la luz y el murmullo de la calle.
Junto a Él su Madre llora y busca un pañuelo de cordora en tanto dolor. "La cruz, madre, la cruz. El que quiera seguirme que tome su cruz y me siga", y al momento el latido se hace más y más intenso. ¿Son tambores o es su sagrado corazón bombeando amor con fuerza? Trompetas llaman al alba de la redención.
Un patio empredado de "Dios te salve" alfombra ahora el dolido huerto.
El presbiterio que besa sus pies se alza al cielo y comienza una suave mecida de aquellos tocados con pasión de arpillera y amor a Cristo.
Se mece el olivo al son del alma enamorada de Dios. Ramas que peinan el aire y bendicen Granada como hisopo de improvisado balanceo.

"Aparta de mi este cáliz" clama Jesús, y al ver a su pueblo compungido, el llanto derramado y retenido, la oración signada en los rostros, el suspiro mantenido bajo el paso, los ojos emocinados que se vislumbran a través del capillo, continua "más no se haga mi voluntad, si no la tuya".
Suena un himno de homenaje al rey de la Vida. Cristo reza ante el silencio del murmullo.

Se acercan, cada vez están más cerca aquellos pasos que traen la ignominia.

Un coro de ángeles de clausura baja del cielo y le secan el mar de sangre que recorre su Santa Faz. Pañuelo bendito de fe y pasión. Amorosa entrega al Padre. Salud de esta sociedad descreída.

La mecida continúa su ascenso entre plegarias que acarician el olivo que cobija a Dios.

Un angel le consuela en Jarrería, cuando Cristo bebe el caliz de la Pasión y observa al fondo, como una visión que le muestra el Padre, su petrea imagen en el trono de la cruz redimiendo con su vida en este Golgota granadino que preside el Realejo.

Un crujir de antorchas cruza la noche. Cristo sabe que llegó la hora. Manos abiertas de bendición rezan su penúltima plegaria ante la próxima traición.
Al fondo suenan golpes de martillo y Santa María se levanta para iniciar el camino de su Amargura. Sus hijos la rodeamos en un rosario de penitencia, oración y esperanza.

"Santiago, Juan, Pedro. LLegó la hora".


(Fotos tomadas prestadas de mi amigo Antonio Cañizares)

lunes, 5 de abril de 2010

Ocho días de Pasión

"Ocho días, ocho pórticos, ocho letanías, y más de mil instantáneas para la emoción para relatar la Pasión de Cristo en Granada.

Porque nace nuestra Semana Santa en Domingo y se glorifica al domingo siguiente. Porque Aquel que entra en Granada al son de palmas y clamor de niños, resucita en Granada al son de angelitos que tocan campanas. Porque Cristo parte el pan entre granadinos y entre granadinos espera su muerte. Y sube a un huerto de Granada a rezar y es prendido y conducido al tribunal. Y Cristo es sentenciado junto al Darro y azotado mientras le mira la Alhambra. Y sentado medita su amor, en la humildad de este Dios, que reza junto a la vega. Y le cargan con la cruz en San Matías y sube a un Calvario del Albaicín pasando por Plaza Nueva. Y con cruz de taracea, comenzado el Vía Crucis, cae una vez en el Realejo, y otra en el Zaidín, y una más en las Pasiegas. Y es el quebranto de espinas, sobre su frente en un paso, y es el crujir del madero de su hombro nazareno. Y son las llagas que traen la salvación de la Vida, su sangre que se derrama variando por la Gran Vía. Y es consolado por la oración de camareras vestidas de mantilla que son su mejor “Verónica”. Y le despojan en Figares de sus vestiduras, y es crucificado junto al Genil. Y a las tres de la tarde del viernes, mientras llora un clarín y las campanas golpean su pecho al son del “mea culpa”, muere Cristo en todos los barrios, en todas las calles, en todos los corazones de Granada. Y estalla el Silencio y la oración. Y una lanza pasionista le traspasa el corazón y riega con gotas de amor a Granada en la Carrera. Y la Virgen de las Angustias, en todas sus advocaciones, llora lágrimas de plata que riegan su puñal dorado de amor de Granada. Y en sus brazos, coronada, lo toma en un “hasta luego”, y se queda en Soledad, mientras a Cristo lo portan a un sepulcro en Santa Ana con lienzos del Gran Capitán. Llora Granada y sus barrios. Reza Granada y sus calles. Y al tercer día Granada celebra Pascua de amor, pues Cristo resucitó al pie de Sierra Nevada.

Ocho días, ocho pórticos, ocho letanías, y más de mil instantáneas para la emoción. "

Fragmento de la Presentación del Gólgota de Cuaresma 2010

domingo, 21 de marzo de 2010

Semana de Pasión

Ya casi ha terminado la luna de tejer la plena luz que brillará en la Pascua, símbolo de sufriente gloria, gloria de pasión, redención esperada.

Los cofrades concluimos nuestros cultos de Hermandad con la mirada ya fija en la Estación de Penitencia. Somos almas que elevan un rezo ante sus sagrados titulares, corazones que alzan el sentimiento ante Cristo tallado en sagrado leño, desgranar de letanías de amor ante la Madre del cielo.

Se descubren parihuelas, brillan pasos, se asientan candelerías, arden de luz varales sacros.
Manos amorosas que se prestan para prepararlo todo. Limpieza, arreglos, orden, montajes....

Fiscales reunidos con sus mayordomos, capataces que igualan la salida y la llegada, Cuerpos de acólitos que ultiman momentos, camareras que desentrañan su plegaria, padres emocionados que, agarrados de su mano, compran el capirote de su hijo, monaguillos que ya sueñan con sus cestas, niños que recuerdan la bola de cera del año pasado, costaleros que acarician su costal ante las horas previas, nazarenos que al pasar junto a su hábito, colgado de un tirador del armario, rezan una jaculatoria, obóes que entonan, cornetas que claman, tambores que oran. Ultimos suspiros de Quinarios, triduos sentidos que llegan a su fin, cultos que entonan sus últimas notas..... Semana de pasión. Breve cuaresma de 7 días.

Semana de nervios, de reflexión, de anhelos y esperanza. Semana que lleva a la Gran Semana. Semana que marca un comienzo y un fin.

Floristas que hacen encargos, cererías que embalan pedidos, bandas que cierran semana....todo termina de prepararse en esta semana.

¿Todo? ¿Y nuestra alma? ¿La tenemos preparada? ¿Estamos preparados espiritualmente ante el gran amor de Dios que se entrega para traernos la salvación? ¿Preparamos nuestro espíritu como preparamos todo lo demás? ¿O llegada la Semana Mayor del año nos perderemos el gran misterio de la Salvación entre mecías, variaciones, luces, olores, y música? ¿Seremos capaces de disfrutar de todo aquello que tanto amamos meditando en todo ello la Pasión y haciendo de todo ello oración? Necesitamos también prepararnos por dentro.

Siete dias que son siete jaculatorias al amor de Cristo. Penúltima oportunidad para preparar nuestra alma, nuestro ser, nuestro sentir al gran acontecimiento de la Pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Días para preparar nuestra cofradías, nuestras calles, nuestros templos, nuestros hábitos, pero sobre todo y ante todo, nuestra alma y nuestro corazón ante el gran momento de la redención.

Disfrutemos de estas dos semanas que tanto nos hacen vibrar. Sintamos el calor de los amigos en alegres tertulias en torno a una cervecita cofrade. Emocionemonos con estos dias que tanto anhelamos todo el año visitando últimos besapies, sentidas capillas y sacros altares. Vivamos con intensidad estos momentos cofrades que tanto amamos. Y preparemoslo todo. Lo externo y lo interno. El atuendo y el corazón. El templo y el sagrario. Porque Cristo entrará en unos dias sentado sobre una borriquilla en nuestros corazones, y puede que pase toda una semana y no hayamos sido capaces de verlo.

sábado, 13 de marzo de 2010

Adios, maestro.

Desde hace unas horas descansa D. Miguel (como le llamaban los vallisoletanos) en el Panteón de hombres ilustres de la ilustre Valladolid, junto a otros genios como Zorrilla. Sus restos mortales se harán uno con la tierra que tanto amó, en la que nació, vivió y quería morir.

De forma muy apropiada titulaba hoy su portada La Razón "Ancha es Castilla" para despedirse del gran Miguel Delibes.

Lo primero que leí de Delibes era un fragmento que recuerdo a la perfección en un libro de texto de literatura con pasta naranjas. Junto a él se veía la imagen del claustro de Sto. Domingo de Silos con su ciprés erguido hacia el cielo en busca de eternidad. Se trataba de un retazo de 'La sombra del ciprés es alargada' del que tuve que realizar un comentario de texto.

El primer libro entero que me leí del maestro Delibes fue "Cinco horas con Mario", por obligación académica. Comencé a leerlo pensando en el tostón que debía ser un libro del que veintisiete de sus 29 capítulos son un soliloquio de Carmen ante el cadaver de su recién fallecido marido que durante 5 horas recuerda su vida en común. Sin embargo comenzé a saborearlo y a disfrutar con aquellas historias provincianas y aquella visión de las "dos Españas" narradas en un castellano genial por un castellano genial.

También leí por indicación del profesor de literatura "El príncipe destronado", que luego llevara al cine Antonio Mercero.

Hoy soy yo el que le pongo a mis alumnos textos de "Diario de un cazador" (para entroncar la lengua española con la asignatura de Cinegética) para prepararse a la Prueba de Acceso a Grado Superior, y conectan enseguida con el autor, dado que son de entorno rural la mayoría y muchos de ellos muy aficionados a la caza.

Es, junto a "las ratas", este un buen libro para entender el ecologismo de Delibes, donde también era un maestro. No se trataba de un ecologismo de pandereta, de ese "progre" o "pijo-ecologismo" del que tanto abunda ahora, por desgracia. No. Era un amor a la tierra del que es de la tierra. Amor al campo desde el campo. Entendía la caza y la pesca como un aprovechamiento forestal totalmente sostenible. Le encantaba la agricultura y la cinegética y desde ellas, desde el apego del hombre a la tierra que es sustento, entendía el ecologismo: "A mi juicio, el primer paso para cambiar la actual tendencia del desarrollo, y , de preservar la integridad del Hombre y de la Naturaleza, radica en ensanchar la conciencia moral". Así, escribió una decena de libros cinegéticos, y todos sus libros estaban barnizados de ese ecologismo rural auténtico que prácticaba.

Era un hombre profundamente religioso, católico prácticamente y lleno de humanidad, y esto brotaba en muchos de sus libros. "El hereje", su última gran obra maestra y el último libro que leí de D. Miguel, tiene que ser leído y entendido desde ahí. Desde el prisma de un católico que busca la verdad y lucha contra la tiranía del radicalismo religioso, aunque haya sido propio. No se trata de un ataque contra nadie ni contra nada. Y el que lo lea con objetividad entenderá lo que digo.

Me sorprendió este verano ver, cuando pasamos un par de días en Valladolid, como las calles de esta ciudad estaban adornadas con citas de Delibes, en especial de "El hereje", al igual que en Sevilla encontramos citas de Miguel de Cervantes, para que recorramos la ruta de Cipriano Salcedo. Un reconocimiento en vida del gran homenaje que hace de esta histórica ciudad, su ciudad amada, en este libro.

Criticó también el caciquismo y la explotación de la gente del campo en la espléndida "Los santos inocentes" y atacó la política barata en "El disputado voto del señor Cayo" («Los políticos no nacen para servirnos, sino ordinariamente para servirse»).

De las declaraciones que he escuchado hoy, veo gran tristeza en los políticos de uno y otro lado porque no le hayan reconocido con el premio Nobel. Pero el mayor reconocimiento de este vallisoletano de pro es sin duda el que desde el día de ayer le están dando sus paisanos. Ese es el mejor de los premios que seguramente estará llenando de orgullo a Delibes en el día de hoy. Porque el otro, muy desgastado, marcado por criterios como el geográfico o cultural y muy politizado o sometido a determinados lobbies, se los tenemos que dejar ya a gente como Al Gore y Obama, que la eternidad, Delibes, ya la ha ganado con su obra, que será por la que se le recuerde, se le reconozca y se le aplauda. El Nobel hubiera sido una buena promoción de su obra y su universalidad, pero no aportaría nada más, porque todo lo demás lo tiene por sí sola la obra de Delibes.

Porque los premios los recibió casi todos, pero el mayor premio lo hemos tenido nosotros al tener en nuestra lengua a alguien como él.

Hoy Valladolid se hace más inmortal con la propia inmortalidad de Miguel Delibes. Valladolid, tierra de Felipe II, de José Zorrilla y de Emilio Ferrari. Ciudad que vio pasar a reyes y emperadores. Capital donde se forjó la España Imperial. Lugar donde se encontraba Miguel de Cervantes cuando se imprimió la primera edición del Quijote. Alojamiento de Quevedo y Góngora. Corte real e imperial. Ciudad del Pisuerga y el Esgueva. Donde murió Cristobal Colón y donde Magallanes firmó las capitulaciones de su viaje con el emperador Carlos V. Valladolid, siempre inmortal, ahora más aún con la eternidad de su hijo Delibes.

Y es que el maestro D. Miguel ha sido ese gran genio del castellano del siglo XX que hemos disfrutado también en el XXI. Alma de su tierra y corazón de España. Sentido del pueblo y eternidad literaria. Humanidad sentida y compromiso ético. Inventiva de nuestras letras y maestro del español.

Ese era y será siempre Delibes. Un humanista comprometido, desde la autenticidad pero no desde la artificialidad, con la busqueda de lo realmente importante, del hombre y su relación con la naturaleza y lo creado como su mayor meta. Un hombre sencillo pero lleno de sabiduría y maestria. Hombre de familia y humildad del genio. Ingenio del castellano y ejemplo de un pueblo.

Que sea nuesto mejor homenaje tomar entre nuestras manos un libro suyo y seguir defendiendo esta lengua tan grande que tenemos en España.

Descansa en paz, maestro Delibes.


viernes, 5 de marzo de 2010

Libros

De los últimos libros que he terminado, tengo que reconocer que dos han sido una gran perdida de tiempo.
Y es una pena, porque con la cantidad de libros que hay que leer, leer dos malos o regulares supone dar dos pasos atrás .

El primero de ellos que terminé este verano fue "Un mundo sin fin" de Ken Follet.
Ya antes de empezarlo mi hermano y mi compadre Jose Manuel me lo desaconsejaron y me dijeron que mejor "La Catedral del Mar" y yo aún así me empeñé en leerlo, lo que me costó sufrir luego un buena tanda de "ya te lo dije" (en especial de mi compadre), con toda la razón del mundo, que acepté de buen grado como penitencia.

Y es que esta novela además de ser muy larga e insulsa, no aporta nada.
Ni nuevo ni viejo. Nada de nada.
Pero claro, yo decía " ¿cómo no me lo voy a leer despues de haberme leído el primero, y con el buen sabor de boca que me dejó aquel?". Pero eso no es motivo suficiente para ello. Y al final "Un mundo sin fin" se convirtió en "Un tostón sin fin", de los que te terminas de leer por orgullo personal.
Se trata de una caricatura de los libros de Ken Follet. Y eso que a mí me parece uno de esos autores, como Arturo Pérez Reverte, de los que te enganchan desde el principio, con una capacidad para enlazar tramas diversas y tener al lector intrigado hasta el final. Pero apenas se reconoce en él al autor de "Los Pilares de la Tierra".

Ken Follet se caracteriza por utilizar una técnica narrativa muy amena para el lector, llena de emoción e intriga desde la primera página, y en la que diversos personajes van llevando realidades paralelas hasta que todas se unen y acaban en una historia trepidante de la que a veces te cuesta despegarte (vease "La clave está en Rebeca", "Las alas del Aguila", "Alto riesgo" o la propia "Los pilares de la tierra").
Sin embargo este libro parece que no lo ha escrito ni él. No recurre a sus tradicionales técnicas, tiene una historia totalmente plana, sus personajes apenas evolucionan, no aparecen diversas generaciones como ocurría en "Los Pilares", y acude a los tópicos de monjas, curas y frailes que no viven su vocación tan manidos como poco creíbles (porque no hay ni uno bueno).

Y no se para qué se tiró tanto tiempo estudiando y visitando la restauración de la Catedral de Vitoria, cuando la catedral es un mero espectador en el libro.

Y de segunda parte de "Los Pilares" sólo tiene el nombre y la mención de algunos de sus personajes, y no tiene la interesante construcción de una Catedral de fondo, sino tan solo obras menores como un puente, un tejado y una torre.

O sea una pena de libro y una perdida de tiempo.

"Ya te lo dije", "es que nunca me haces caso", me repetían.... Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa.

José Luis y Jose Manuel, seguían aconsejandome "La Catedral del Mar", pero claro, despues del "Mundo sin Fin" buscaba algo ambientado en otra época.

Y encontré una buena crítica en El Mundo de "La Conspiración de Yuste"
de Victor Fernandez Correas. Así que me lo compré y me lo leí. Y otro tostóncillo, pero menos que el anterior, porque es más breve y está muy bien documentado históricamente.

Lo bueno de este libro es que narra la historia de los últimos días de Carlos V en el Monasterio de Yuste tras su retiro. En eso es muy novedoso, y te haces muy bien una idea de todo lo que fue el "descanso del guerrero" como el propio autor lo denomina.
Se nota que el escritor se ha documentado muy bien de esos días, de la comida de la época, de la administración del emperador, de la geografía de Yuste y sus alrrededores y de la Valladolid del s. XVI, (aunque incurra en algunos errores históricos como la edad de Carlos V a la hora de adquirir el título de emperador, entre otros). Hasta aquí interesante.

Pero a Victor Fernandez, que es un escritor muy premiado en relatos cortos, se le hace un poco cuesta arriba engarzar todos estos datos históricos con una trama de intriga en un relato largo de 500 páginas. Así la trama apenas tiene intriga ni engancha y el final es más que previsible desde el primer momento. Y luego otra vez los típicos topicos del recurso de la Inquisición "mu" mala "mu" mala, y todos metidos en ese saco con luteranos por medio. Y luego el momento de la muerte en el que el emperador se reconforta escuchando teorías protestantes es, además de una manipulación insostenible, de una hilaridad absoluta para aquel que tenga un poco de sensatez y conocimiento histórico.

Así que lo único interesante del libro, la visión histórica de los últimos dias de Carlos V.
Pero si es sólo para eso, hay mejores libros como "el ocaso del emperador", y por supuesto para leer algo sobre las comunidades de la reforma luterana en Valladolid, está el soberbio libro de Delibes "El Hereje".

Me he leido despues un breve libro que sin ser una obra maestra, se deja leer bien.
Se trata de un cuento para "niños grandes", con una ambientación muy parecida a la de las películas de Tim Burton (eso fue lo que me llamó lmás a atención de él) y muy suavón que le trajeron los Reyes Magos a mi mujer.
"La Mecánica del corazón", de Mathías Malzieu, ha sido todo un éxito en Francia y ahora lo está siendo en España. Una bonita metáfora sobre el corazón y el amor. Trata del viaje de un enamorado Jack, que tiene en el corazón un reloj de madera, desde Edimburgo, pasando por París hasta....GRANADA, donde está el amor de sus sueños. Bueno, lo dicho un cuento juvenil con toques para adultos al estilo de Tim Burton. Me ha gustado

El autor pertenece a la banda Dionysos que le ha hecho una banda sonora al libro, y ya se han adquirido los derechos para hacer la película realizada en animación 3D.

Gracias a Dios, mi profesor de literatura del instituto (¡saludos Antonio!) me inculcó la insana, pero muy práctica, costumbre de llevar varios libros a la vez (de entretenimiento, profesionales y espirituales), lo que me ha permitido sortear tanta soporidad con un magnífico libro de Alatriste ("Corsarios de Levante"), un par de libros espirituales (una vida de S. Agustín y "A las afueras de Jericó") y uno profesional (sobre orientación familiar), que me han librado del suicidio (intelectual, se entiende).

Total, Jose y Guy, tengo que anunciaros que junto con "La Fe de los demonios" (que me está gustando mucho), he empezado..... LA CATEDRAL DEL MAR. Ya os cuento.

Y todo esto tiene una moraleja: Que en esto de la literatura y el cine es bueno dejarse aconsejar por personas con la suficiente capacidad intelectual y moral, para no perder el tiempo en libros y películas poco apropiados, insulsos, aburridos o que no te aporten nada a nivel personal. Y si no , hay webs como la católica "almudi", que nos pueden servir de orientación. Que hay muchas cosas buenas, para perderlas en las malas.

Pdt: Ya ha salido "El Asedio" de Arturo Pérez Reverte, que ha sido lider de ventas antes de salir a la calle (o sea, en reservas en internet). Tiene una pinta estupenda.
Aunque está ambientada en el asedio francés a la Cádiz de 1811, no se trata de una novela histórica al estilo de "Un dia de cólera". No, Pérez Reverte vuelve al estilo que le catapultó a la fama con títulos como "La tabla de Flandes", "La piel del tambor" y "El club Dumas". O sea, un libro de intriga con ambientación histórica. Ya estoy deseando leermelo.

Pdt2: Dejaros aconsejar por mí y no por los miembros de la Academia de cine americana. "En tierra hostil" o "Up in the air" son mejores películas que "Avatar"...... :-)



BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II

BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II
1 de Mayo de 2011

Año de la Fe 2012-2013